Opinión

¿Cómo vamos con lo de elevar la calidad educativa?

El inicio de un nuevo ciclo escolar ofrece un buen momento para preguntarnos cómo vamos en eso de elevar la calidad educativa. Básicamente, porque lo de aprender es –o debería ser– de lo que se trata la escuela.

Empecemos por el principio, es decir, por la lectura, habilidad sin la cual prácticamente todos los aprendizajes deseables habrán de quedarse en puros discursos y buenos deseos. Entre 2000, primera edición de la prueba PISA, y 2012, edición más reciente de esa evaluación, el puntaje promedio de los alumnos mexicanos de 15 años pasó de 422 a 424 puntos. O sea: prácticamente ningún avance. En 2000 nos ubicamos como país en el nivel dos –suficiencia mínima minimorum– y 12 años después seguimos en las mismas.

Frente a los dos puntitos de aumento de México en 12 años, Brasil incrementó su promedio en competencia lectora 14 puntos, Chile 31, Polonia 40 y Perú 57. Es cierto que la media de Perú sigue siendo más baja en 2012 que la de México (384 vs. 424), pero su avance es muy notable (lo equivalente a un año de escolaridad adicional en relación al 2000) y muy superior al de México.

Veamos ahora cómo se ha comportado la distribución por nivel de logro, es decir el porcentaje de alumnos por debajo de nivel de suficiencia (abajo de dos en PISA) y la proporción de estudiantes que obtuvieron los puntajes más altos (niveles cinco –2000 a 2006– y también seis –a partir de 2009–. Hacerlo interesa, pues nos permite ver más allá de los promedios y profundizar en qué ha venido pasando con los alumnos con menores y más altos niveles de desempeño en lectura.

En el año 2000, 44 por ciento –poco más de cuatro de cada diez– de los alumnos mexicanos se ubicaron por debajo del nivel dos en competencia lectora. Para 2012 el porcentaje fue de 41 por ciento, sólo tres puntos menos que en 2000. Estas cifras contrastan con la experiencia de otros países en desarrollo similares al nuestro. En el mismo periodo, Brasil disminuyó el porcentaje de alumnos por debajo de nivel dos en lectura en siete puntos, Polonia en 13, Chile en 15 y Perú en casi 20. En lo que hace a reducir la proporción de estudiantes con menores niveles de logro, México, de nuevo, estancado.

En materia de alto desempeño las noticias son aún más desalentadoras. En 2000, 0.85 por ciento de los alumnos mexicanos en el máximo nivel de logro y para 2012: 0.41 por ciento; es decir, de poquito más de ocho por cada mil a cuatro por cada mil, 12 años más tarde. Mientras en México disminuyó la proporción de alumnos con los máximos niveles de logro, en países comparables por ingreso ese porcentaje creció. Así, entre 2000 y 2012, en Polonia el porcentaje de alumnos sobresalientes en lectura creció cuatro puntos, en Perú 0.4 y en Chile 0.1. En Brasil ese porcentaje se mantuvo constante.

El único país de América Latina participante en PISA con una evolución en estos indicadores peor que la de México es Argentina. Entre 2000 y 2012, en ese país el puntaje promedio en lectura cayó de 418 a 396 puntos, la proporción de alumnos debajo de nivel dos aumentó en diez puntos, y el porcentaje de alumnos con máximos niveles de logro en lectura decreció 1.2 puntos.

¿Qué hemos estado haciendo? ¿Para qué ha servido tanta reforma de tantos tipos, tantos programas nuevos y tanta evaluación? ¿Será que con la reforma educativa de este gobierno, ahora sí cambiarán las cosas? Ojalá así sea. Ojalá. Por los que empezaron clases el lunes y por todos los demás.