Opinión

¿Cómo se elige al Rector(a) en las universidades más renombradas?

 
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La macha llegó a la Rectoría de Ciudad Universitaria. (Alejandro Meléndez)

En el marco de la próxima designación del Rector(a) de la UNAM para el periodo 2015-2019, como en ocasiones anteriores, la discusión acerca del método que usa la UNAM para este tema, la decisión de la Junta de Gobierno, ha sido discutida y analizada por especialistas de diversas orientaciones académicas y políticas. Una de esas corrientes de opinión ha criticado acremente el procedimiento vigente, alegando su carácter antidemocrático, excluyente y pleno de opacidad. Otras voces han defendido el estatus actual alegando que el procedimiento que se usa hasta ahora, inaugurado en 1946, le ha proporcionado a la UNAM estabilidad al momento de elegir a sus autoridades y, en particular a su máxima autoridad ejecutiva, su Rector.

Sin embargo, la designación, elección de un Rector(a) conlleva en sí mismo implicaciones sustantivas que tienen relación, por ejemplo, con la pregunta: ¿Qué método asegura mejor garantizar e incrementar la calidad académica de una institución universitaria? O, ¿qué procedimiento, además de lo anterior, asegura más la gobernabilidad?

Una búsqueda realizada recientemente por el que signa acerca de cómo se lleva a cabo un proceso similar al que hoy vive la UNAM en varias universidades prestigiadas del mundo, arroja resultados interesantes que vale la pena comentar. Las universidades incluidas en la pequeña investigación son:

• Massachusetts Institute of Technology (MIT);
• Harvad University;
• Cambridge University, Inglaterra Stanford University, Estados Unidos;
• California Institute of Technology (Caltech), Estados Unidos;
• University of Oxford, Inglaterra;
• University College London, Universidad de Londres, Inglaterra;
• Imperial College London, Universidad de Londres, Inglaterra;
• Swiss Federal Institute of Technology, Suiza;
• University of Chicago, Estados Unidos;
• Univesity of California, Estados Unidos;
• Universidad de Buenos Aires, Argentina;
• Universidad de Sao Paulo, Brasil;
• Universidad Estadual de Campinas, Brasil;
• Universidad de Chile, Chile y,
• Universidad Católica de Chile, Chile.

Como puede leerse se trata de una combinación amplia de casos de universidades de diversas partes del mundo, incluída América Latina, así como de universidades públicas, privadas y confesionales. Todas ellas reconocidas como instituciones universitarias de muy alta calidad, cualquiera que sea la definición de este concepto.

El análisis de su proceso de nombramiento de su más alta autoridad que, por ejemplo en el caso de las universidades norteamericanas se denomina Presidente, o Canciller en el caso de las universidades inglesas, y Rector en el de la universidad suiza estudiada y en el de las latinoamericanas, arroja resultados harto interesantes. Los más relevantes son glosados a continuación.

• En los casos de las universidades norteamericanas e inglesas, los órganos de gobierno, que por cierto no son muy numerosos, de esas universidades designan a un Comité de Búsqueda, generalmente integrado por unas cuantas personas. Este Comité de Búsqueda, por diferentes medios, contacta a posibles candidatos, dentro y fuera del país de la universidad. Generalmente el Presidente o Canciller es contratado con un año, o por lo menos seis, meses, antes de tomar el cargo.

• Sin embargo, aunque por fuera aparenten ser procesos similares, en la realidad se desconoce qué tanto lo sean, puesto que por un lado, la conformación de cada comité es diferente, y por el otro, el perfil o las características del nuevo rector, así como la metodología para escogerlo, en general, no se hacen públicas.

• Cabe señalar que en las universidades de Inglaterra y Estados Unidos, lo más común es que el nuevo rector esté desempeñando un cargo directivo en otra institución, incluso en otro país.

• El tiempo que dura el proceso de sucesión es irregular, pero en la mayoría de los países no latinoamericanos, éstos duran varios meses o incluso superan el año.

• En el caso de la Universidad de Buenos Aires, la elección es potestad de La Asamblea Universitaria, es decir, aparentemente, se trata de una elección indirecta.

• En el caso de la Universidad de Chile votan solo los académicos pertenecientes a las tres más altas jerarquías de la universidad que por lo menos tengan un año de antigüedad. El ganador de la elección, sin embargo, tiene que ser nombrado por el Presidente(a) de la República.

• La Pontificia Universidad Católica de Chile, la mejor rankeada en América Latina, según diferentes rankings, elige a su Gran Canciller de acuerdo a las normas que la Santa Sede tiene establecidas para estos menesteres. Es una decisión cupular.

• Por lo que toca a las universidades brasileñas consideradas, Sao Paulo y Campinas, hay votaciones en la que participan de manera ponderada los estamentos, pero solo para integrar una terna que es puesta a consideración del Gobernador del Estado de Sao Paulo. El Gobernador elige, de esa terna, al Rector(a).

• Aunque varias universidades afirman considerar la opinión de los estudiantes, en la mayoría no se encontraron elementos que lo sustenten, o la participación es apenas reciente. Incluso en las universidades que por su estatuto integran estudiantes a los órganos de decisión, en su mayoría son estudiantes de posgrado, específicamente de posdoctorado.

• En suma, los procesos aunque diversos e idiosincráticos, no se caracterizan por ser muy amplios en términos de la cantidad de actores que participan.

• Los procesos de designación de Rectores reseñados parecen estar más centrados en buscar a individuos que aseguren la calidad académica de la institución y parte esencial del mismo es que los seleccionados se obligan a producir resultados vis a vis su permanencia en el cargo.

Como comentario final, adelanto una idea, para discutir, que consiste en que aquellas voces que exigen democratización de los procesos de selección de autoridades están más enfocados a los temas de gobernabilidad de las instituciones universitarias más que a garantizar que, por ese proceso se asegura la calidad académica.

Catedrático de la Facultad de Economía – UNAM.

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