Opinión

Cómo podría caerse la operación de Slim

Si el posible plan de venta de una parte de América Móvil se hace exactamente en los términos que se dieron a conocer en el comunicado del pasado 8 de julio, habrá varias complejidades que aún no se han detectado y que podrían hacer que al final de cuentas no se diera tal venta.

Le transcribo el tercer párrafo de ese comunicado:

“La decisión de desincorporación y venta de activos está condicionada a que Teléfonos de México (“Telmex”) y Radiomóvil Dipsa (“Telcel”), dejen de ser preponderantes y estar sujetos a medidas asimétricas, y puedan acceder a la convergencia. Asimismo, estos activos deberán venderse en condiciones de mercado a su valor comercial”.

Si entendemos la frase “está condicionada” literalmente, querría decir que el grupo de Slim no hará la venta si ésta no le permite salir de su condición de preponderante en las telecomunicaciones.

Hasta aquí, todo claro.

Pero vamos ahora a la ley ya aprobada por las dos cámaras y que estará vigente en cuanto se publique en el Diario Oficial de la Federación.

El artículo 276 de esa legislación dice:

“Los agentes económicos preponderantes podrán presentar en cualquier momento al Instituto un Plan que incluya en lo aplicable, la separación estructural, la desincorporación de activos, derechos, partes sociales, o cualquier combinación de las opciones anteriores a efecto de reducir su participación nacional por debajo del 50 por ciento en el sector en el que hayan sido declarados preponderantes…”.

Más abajo dice el texto:

Una vez ejecutado el Plan aprobado y que el Instituto haya determinado que existen condiciones de competencia efectiva en los mercados que integran el sector… el Instituto extinguirá las obligaciones impuestas al agente económico en las resoluciones que los hayan declarado preponderante”.

El artículo Décimo Segundo transitorio de la ley, a su vez, pone tiempos: 20 días hábiles para recibir la información; otros 120 naturales para aceptar el plan, y otros 365 días naturales para ejecutar el plan. Al término de ese plazo, el IFT realizará los estudios para verificar que hay condiciones de competencia efectiva en los mercados implicados.

Es decir, la eliminación de la preponderancia podría darse, en el mejor de los casos en un plazo de 16 meses después de que se presente el plan por parte del grupo de Slim.

Esto implica que deberá conseguirse un socio muy paciente, que acepte la adquisición de una parte de América Móvil (una inversión que ayer algunos analistas ubicaban en 9 mil millones de dólares y no en los 20 mil millones que le comenté en este espacio), pero que sepa que esa adquisición va a estar condicionada a que al término de esos 16 meses el IFT le diga a la empresa de Slim que ya queda liberado de las obligaciones de la preponderancia.

Claro que siempre se puede hacer una ingeniería legal que haga que todo sea posible. Pero lo cierto es que no van a ser muchos los que puedan aceptar estas condicionantes e incertidumbres.

Por lo menos da qué pensar. ¿No le parece?

Twitter: @E_Q_