Opinión

¿Cómo nos impacta
el petróleo?  

 
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ME. ¿Cómo nos impacta el petróleo?

ZURICH.– Los funcionarios de Arabia Saudita que acudieron a Davos la semana pasada señalaron que la única dirección en la que puede moverse el precio del petróleo es hacia arriba. Tengo mis dudas.

No sé si ya tocamos piso o si todavía podemos ver una caída de algunos dólares más en el precio.

En el pasado, este desempeño de los precios del crudo hubiera sido una excelente noticia para la economía mundial.

En el artículo principal de The Economist de esta semana se recuerda la vieja “regla de dedo” que indicaba que por cada 10 por ciento que caían los precios del petróleo, el PIB de las naciones industrializadas crecía adicionalmente entre 0.1 y 0.5 por ciento.

Obviamente esto ya no es aplicable a la circunstancia actual, ya que una caída de 75 por ciento en los precios, desde su nivel más alto, hubiera implicado un crecimiento adicional de entre 0.75 a 3.75 puntos porcentuales, lo que no ha sucedido ni va a suceder.

Lo que hoy tenemos son interacciones más complejas que en el pasado. Por ejemplo, Estados Unidos era un país que importaba crudo masivamente. Hoy lo produce en gran escala y la caída de los precios afecta también a su pujante industria petrolera doméstica. Por ejemplo, el PIB del sector minero (que incluye la extracción de crudo) cayó 36.9 por ciento a tasa anual en el tercer trimestre del año pasado (último dato disponible).

Esto es efecto de los precios, pues el volumen de petróleo producido en Estados Unidos hasta noviembre pasado creció todavía 2.4 por ciento a tasa anual (aunque en los comparativos de mes contra mes anterior la producción sí va a la baja).

En México tenemos lo opuesto, en el pasado éramos claramente un país exportador de hidrocarburos. Hoy, tomando en cuenta las importaciones de refinados y gas, salimos tablas o con leves cifras negativas.

Sirvan estos ejemplos meramente para reflejar que las cosas ya no son lineales ni tampoco como en el pasado.

Un efecto de segundo orden de los bajos precios de los hidrocarburos tiene que ver con el desarrollo de fuentes alternas de energía.

Un análisis de costo-beneficio de diversas fuentes se va a topar en ciertas regiones –como la nuestra– con una marcada ventaja comparativa a favor del gas.

En México, sin embargo, a un tipo de cambio de 18.55 pesos por dólar, todavía la gasolina que se vende en nuestro país es 40 por ciento más cara que la del promedio de Estados Unidos.

Un tercer factor por el que el desplome petrolero afecta a México es la percepción todavía muy generalizada entre los inversionistas de que México es un país petrolero y que por lo tanto la baja de precios del crudo impacta en su economía. Percepción por lo menos parcialmente errónea.

Los datos más recientes indican que el PIB asociado a la extracción de crudo (la afectada por la caída de precios) equivale a 5.4 por ciento del total; las exportaciones brutas de petróleo representaron 5.1 por ciento del total y aún los ingresos petroleros de todo el sector público federal equivalen sólo al16.8 por ciento del total.

Estamos lejos de ser un país petrolero. La duda es si en algún momento de los próximos meses los mercados lo van a entender. Esperemos que sí.

Twitter: @E_Q_

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