Opinión

Cómo nos afecta
la crisis global

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Dólar y peso

Muchos de los actuales problemas que tiene nuestra economía en la actualidad se crearon o magnificaron por la crisis financiera global que se inició hace seis años. La volatilidad del tipo de cambio, del precio del petróleo y de nuestro comercio exterior están muy influidos por el entorno internacional. Además, el comportamiento de los consumidores y de los inversionistas es muy diferente, e incluso opuesto, en un entorno de crecimiento al que manifiestan cuando hay estancamiento o recesión. Cuando la economía tiene poco dinamismo tiende que generalizarse el pesimismo sobre su futuro, agravando los problemas internos y dificultando identificar las distintas oportunidades que aparecen en el horizonte, resultantes del nuevo entorno.

Esto no siempre ha sido así, ya que en una época la economía de México era muy autosuficiente y aislada de lo que sucedía en el resto del mundo, siendo sólo impactada por grandes eventos, como las guerras mundiales o la Gran Depresión de la década de los treinta. Sin embargo, esto ya no es así, ya que más de la tercera parte de nuestra producción y consumo nacionales depende del exterior. Importaciones y exportaciones ocupan un porcentaje importante del PIB, así como la inversión externa, la venta de bonos del gobierno mexicano, todo lo cual afecta de manera directa el comportamiento del tipo de cambio y de las tasas de interés. Pocos están conscientes que una gran cantidad de precios de los productos que habitualmente consumimos no se fijan de manera interna, sino en el exterior. Cambios en el precio del petróleo, en el gas, en gran cantidad de frutas y verduras, de los granos y de la carne, de las lavadoras, televisores, y en general de la línea blanca, así como ropa, son influidos o incluso determinados en el exterior.

Decisiones que se toman sin considerar lo que sucede fuera de nuestras fronteras son muy costosas para las empresas y el gobierno, ya que la crisis global que no termina de superarse seguirá impactando nuestra economía en los siguientes meses e incluso años. La misma tiene como causa principal la excesiva deuda en que incurrieron los gobiernos y los particulares que, en muchos casos, son impagables por los deudores, por lo que ahora se tiene que definir quién las va a absorber. Sin embargo, en lugar de corregir este problema la solución ha sido ¡incrementar la deuda!, con lo que el problema se pospone, pero se sigue agravando. Por lo mismo, es inevitable que habrá una nueva serie de reestructuras de deuda en varios países en los siguientes meses, empezando por Grecia y Venezuela, que provocará volatilidad en diversos mercados.

En este entorno nuestra economía tiene varias ventajas frente a otros países, pero no la hace inmune a los fuertes cambios en los mercados. Entre sus ventajas están: 1) la relativa baja deuda del gobierno en relación a otras naciones; 2) la cercanía a una de las pocas economías desarrolladas que sigue creciendo, como es la de Estados Unidos, la cual se beneficiará por lo menores precios de los energéticos; 3) el hecho de que la inflación se mantiene baja; 4) el tener un tipo de cambio flexible que permite hacer los ajustes internos a los cambios en el entorno externo, etcétera.

Sin embargo, hay que estar conscientes de impactos negativos del exterior que afectan a nuestra economía, como son: 1) el menor precio del petróleo que se va a mantener varios años más; 2) el grave riesgo que provocaría un aumento fuerte en las tasas de interés; 3) la excesiva liquidez en los mercados financieros y crediticios; 4) la mayor dependencia que tiene nuestra economía de la norteamericana; 5) el impacto político y social de los ajustes externos y el menor crecimiento económico interno, etcétera.

* El autor es economista.

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