Opinión

¿Cómo luce la economía de México para el 2014?


 
 
Terminó un año decepcionante en el desempeño económico, pero con importantes avances en las reformas estructurales. Ahora el 2014 presenta una interesante perspectiva en nuestra economía. ¿Cómo nos puede impactar el entorno externo?, ¿Estaremos entrando al Momento de México? O ¿Volveremos a desperdiciar la oportunidad? ¿En dónde tenemos que hacer ajustes?
 
El entorno externo luce ambivalente, pero más favorable que 2013. La economía de EU ha entrado a una nueva fase de aceleración. Los recientes acuerdos en el Congreso y la Casa Blanca han limpiado el camino de esa recuperación. No se prevén ahora nuevos cierres del gobierno o amenazas de default de la deuda del Tesoro. Pero lo más importante, el acuerdo evita aplicar los recortes automáticos en el gasto que ya estaban programados desde el 2011.
 
En el otro extremo de la política económica estadounidense, la amenaza de que la Reserva Federal proceda paulatinamente a reducir los programas de estímulo monetario representaba un elevado riesgo de reversión de los flujos de capitales globales de los mercados emergentes y materias primas hacia los mercados desarrollados. Pensamos que las disminuciones serán muy pausadas y no generarán mayor problema.
 
Aunque en Europa se ha salido ya de una recesión generalizada, el crecimiento no puede normalizarse ante los programas de ajuste fiscal y los problemas de sobreendeudamiento que prevalecen. En China las reformas impulsadas para fortalecer el mercado interno pueden resultar en un crecimiento sostenido de alrededor del 7 por ciento.
 
¿Y México, por qué no creció en el 2013? Básicamente porque sus cuatro principales motores no crecieron en casi todo el año. La contracción estadounidense y la fortaleza del peso en el primer trimestre se combinaron para generar una baja en nuestras exportaciones. Las remesas del exterior presentaron hasta agosto pasado una baja del 9 por ciento afectando al mercado interno. El gasto gubernamental presentó un rezago. La inversión pública cayó más de 20 por ciento hasta el tercer trimestre. En el sector de vivienda, el cambio del esquema hacia edificios en el centro de las ciudades, y el default de la deuda de las grandes vivienderas, cerraron el crédito de la banca hacia el sector.
 
Para el 2014 dos de estos motores jugarán a favor de un mayor crecimiento: las exportaciones y el gasto público. Las remesas han presentado un incremento a partir de agosto, y se está dando ya una recuperación en la industria viviendera. Creemos que estos últimos dos factores difícilmente serán detonadores de crecimiento, pero por lo pronto están dejando de estorbar.

Pero más allá de estos motores, las recientes reformas en materia económica tienen una trascendencia particular para impulsar u obstaculizar al crecimiento.
 
Para sacar adelante la reforma fiscal, la estrategia del Ejecutivo y del PRI fue la de aliarse con el PRD. Con esto, la reforma fiscal le resultó carísima al Ejecutivo, cargada a la izquierda, con el sacrificio de no haber logrado una reforma de mayor alcance, promotora de la inversión y de la formalización de la economía subterránea. El PRD ha salido ahora del Pacto dejándole el camino abierto al PRI para lograr la aprobación de la reforma de energía junto con el PAN, pero con una mayor profundidad respecto de la propuesta original del Ejecutivo. Es decir una reforma cargada hacia la derecha, con mayores probabilidades de éxito, y con un efecto de un mayor alcance e impacto en la inversión y en la competitividad.
 
Viendo la perspectiva de largo plazo para las finanzas públicas, vemos indispensable el que se concrete una segunda reforma fiscal, que prevemos se presente el año entrante o en el 2015 a más tardar. Esta reforma sin la presión de la izquierda pudiera corregir muchas de las imperfecciones que se dieron en la reforma reciente, subiendo los impuestos al consumo, rediciendo los impuestos al ingreso, creando incentivos fiscales a la inversión productiva y al ahorro de largo plazo, y formalizando la economía mediante incentivos y una mayor fiscalización.
 
Considerando lo anterior, nuestro pronóstico para el 2014 es de un crecimiento de entre el 3.6 y 4 por ciento. Por sectores, estimamos que la industria va a crecer más que el promedio de la economía. Creemos que la inflación se va a ubicar en 4.1 por ciento anual, afectada por los efectos de los cambios fiscales que estamos viviendo en el primer mes del año. Esta perspectiva presenta además importantes oportunidades de inversión que debemos aprovechar en un entorno de tasas de interés reales negativas.
 
Director de Estrategia de Actinver.