Opinión

¿Cómo llega México
a las elecciones?

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El país llegará a la jornada electoral del 7 de junio con la confirmación de que la economía mexicana aún no puede crecer más de 3.0 por ciento anual de manera sostenida.

Y con la certeza de que, hasta ahora, el efecto sobre el crecimiento económico de las reformas estructurales aprobadas en 2013 y 2014 es prácticamente marginal sino es que nulo.

Pero además, con la evidencia de que, por debilidades estructurales y temas coyunturales, el crecimiento de la economía continúa en la trayectoria inercial que ha mantenido en los últimos años.

Aun así, México conserva su atractivo entre los inversionistas extranjeros, que siguen dispuestos a invertir en proyectos productivos, así como a tomar posiciones en activos financieros denominados en pesos.

El factor confianza ha sido determinante para que el país marque diferencia respecto a otras economías emergentes que han registrado salidas de capital.

Sin embargo, el entorno económico se ha visto ensombrecido por los problemas de inseguridad, que para los analistas del sector privado son el principal factor que podría obstaculizar el crecimiento en los próximos meses.

En su reciente informe trimestral, el Banco de México eliminó como factor de riesgo para el crecimiento la referencia al “deterioro social de los últimos meses”, pero volvió a advertir de las condiciones de seguridad pública en el país.

Tan es así que, en su opinión, “es ineludible mejorar el Estado de derecho y la seguridad, incluyendo la jurídica, para generar un entorno favorable para el crecimiento”.

Si bien México figura como una atractiva opción de inversión, que lo hace contrastar de otros mercados emergentes, mantiene altos niveles de violencia del crimen organizado.

Además, en algunas regiones continúan los problemas de gobernabilidad derivados de la crisis de inseguridad que se vive particularmente en Guerrero, Michoacán, Jalisco, Tamaulipas y Oaxaca.

A lo anterior se suman la corrupción y la impunidad que la acompaña como otros factores causantes del pobre desempeño económico del país.

La investigación presentada la semana pasada por el Imco y el CIDE, que realizó María Amparo Casar, señala que México es percibido como el país más corrupto de la OCDE, según el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) de Transparencia Internacional.

Más aún, tiene la calificación en el IPC que promedian los países con un PIB per cápita entre dos y diez veces menor que el nuestro.

La aprobación de las reformas mereció el reconocimiento de las agencias calificadoras, como Moody’s y S&P, que incrementaron la calificación crediticia de México.

Pero de nada servirá ser un país atractivo para la inversión y tener el reconocimiento de las calificadoras, si no mejoran las condiciones de seguridad y se combaten frontalmente la corrupción y la impunidad.

De otra manera, la economía mexicana continuará en la senda de bajo crecimiento que ha seguido históricamente.

Así llega México al 7 de junio.

Twitter: @VictorPiz

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