Opinión

Cómo le pega EU a México

 
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industria automotriz

El año pasado,  80.2 por ciento de las exportaciones mexicanas se realizaron a Estados Unidos.

Le recuerdo esta cifra simplemente como referencia de la importancia que tiene la economía norteamericana para nuestro desempeño.

Más aún, ni siquiera la economía norteamericana en su conjunto sino especialmente su industria.

Si a la industria de nuestros vecinos le va bien, a una parte significativa de nuestra economía también le va bien.

Por eso es que no ha sido buena noticia lo que ha pasado con la industria norteamericana.

El año pasado tuvo un crecimiento promedio de 4.2 por ciento y fue uno de los motores de toda la economía de Estados Unidos (EU). Al mes de abril de este año ya había bajado su ritmo a 1.9 por ciento, y en las variaciones de cada mes contra el inmediato anterior, ya lleva cinco meses de retrocesos.

Era imposible que ese comportamiento no le pegara a la industria mexicana.

La excepción es el sector del automóvil.

En abril se ensamblaron en EU 12.02 millones de autos (dato anualizado), lo que implica un crecimiento de 3.1 por ciento respecto al promedio del año anterior.

Los resultados globales para la industria derivaron por una parte de hechos circunstanciales como los efectos que tuvo el mal clima en el cierre de puertos en el invierno.

Pero también de otros aspectos como la apreciación del dólar contra casi todas las monedas importantes del mundo, lo que deriva en pérdida de competitividad de la industria de EU.

No está claro aún cuánto incidieron los factores transitorios y cuánto los de carácter más duradero, como el tipo de cambio.

Si los primeros pesaron más, entonces es probable que veamos pronto una recuperación del crecimiento industrial en los siguientes meses, que arrastrará tras de sí a la industria mexicana.

Si es el dólar caro el que principalmente está pegándole a la industria norteamericana, entonces es probable que veamos un comportamiento más débil por un tiempo más prolongado.

La razón es que en la medida que vengan alzas de las tasas de interés en EU –lo que habrá de ocurrir tarde o temprano– habrá una tendencia a fortalecer a la moneda norteamericana, lo que puede pegar más aún a su industria.

El año pasado, 64 por ciento del crecimiento de la demanda agregada total provino del crecimiento de las exportaciones, y se trató del componente que más contribuyó a su crecimiento.

Este año las cosas van a ser diferentes. Es muy probable que ese porcentaje baje a 50 por ciento o menos, mientras que el crecimiento del consumo interno, tanto privado como público, seguramente tendrá que empujar a la economía.

Hay que reconocer que aunque el mercado interno arrancó mejor el año, con crecimientos reales del empleo y los salarios –como aquí le hemos reseñado–, todavía no está suficientemente fuerte para compensar el debilitamiento de nuestras exportaciones.

Ayer precisamente, el Inegi reportó que las exportaciones totales del país decrecieron 1.2 por ciento en el primer cuatrimestre del año. La realidad es que la caída petrolera ha sido tan drástica que ya puso este año a las cifras totales en números negativos por primera vez desde la crisis de 2009.

Twitter: @E_Q_

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