Opinión

¿Cómo jugarle a Trump en la quinta ronda?

 
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Trump. (Especial)

Hoy comienzan los trabajos y el viernes es el arranque formal de la quinta ronda de la renegociación del TLCAN.

La cuarta ronda, realizada en Washington, terminó con un mal sabor de boca.

“Me duele y me decepciona la resistencia de las dos partes que aquí me acompañan (México y Canadá)”, dijo el negociador de Estados Unidos, Robert Lighthizer.

El representante comercial de la Casa Blanca recriminó a sus dos vecinos por no reconocer que –supuestamente– sus países habían sido los beneficiarios del Tratado.

Las discrepancias con Estados Unidos se han ido acumulando. Algunas tan relevantes como la pretensión de elevar las reglas de origen en el sector del automóvil hasta un 85 por ciento y pedir un 50 por ciento de contenido específicamente estadounidense.

Igualmente, hay un rechazo a la llamada cláusula de extinción, que propone revisar cada lustro la permanencia o no del Tratado. Sólo por citar dos casos muy claros.

Sin embargo, el fondo de las diferencias parece ser la idea de que el objetivo de la renegociación debe ser la reducción del déficit comercial de Estados Unidos.

Sobre este tema, en la quinta ronda quizá podría haber una nueva aproximación.

El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, dijo hace un par de semanas:

“Ya me cansé de explicar que los déficit comerciales no son objetivo de políticas públicas sino resultante. No tenemos tiempo para andar de maestros en el mundo, lo que sí podemos es ayudar a rebalancear su comercio”.

Es interesante la tesis, porque ya no es una mera crítica a Trump sino el planteamiento de que es factible conseguir la meta que quiere.

Es como decirle: sabemos que prometiste a tus electores bajar el déficit. Es posible, déjanos proponer un camino que puede dar ese resultado sin que tenga que hacerse trizas el TLCAN.

Y hay otra afirmación que puede parecer distante pero que complementa a la de Guajardo. En este caso se trata de lo que dijo Luis Videgaray, titular de la Cancillería, en Vietnam, el fin de semana pasado:

“La cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad y también en cuestiones de migración, entre muchas otras, es buena para México. Pero es un hecho de la vida y es una realidad política que un mal resultado del TLCAN tendrá un impacto. No queremos que esto suceda y estamos trabajando mucho para lograr un buen resultado”.

En otras palabras, mandó el mensaje de que un mal resultado en la negociación comercial tendría costos para Estados Unidos en la cooperación mexicana en materia de seguridad y migración.

Por ejemplo, ¿qué tal si ya no somos tan dedicados en impedir el paso de los centroamericanos hacia Estados Unidos?

Hay que tomar en cuenta que hoy la prioridad del gobierno de Trump es concretar su reforma fiscal.

Quizá no lo logre antes del Día de Acción de Gracias, como el quería, pero sí se visualiza que sea posible antes de que termine el año.

Más allá del impacto de la reforma fiscal (que es materia de otro análisis) bien podría quitarse presión a la negociación del Tratado y empezar a hacer viables negociaciones que hasta ahora estaban atoradas.

Veremos qué es lo que puede pasar, antes de que termine la próxima semana.

Twitter: @E_Q_

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