Opinión

Cómo evitar la crisis de fin de sexenio

 
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Cómo evitar la crisis de fin de sexenio.

En esta semana el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, argumentó dos cosas.

La primera es que el Paquete Económico cuya primera parte, la de ingresos, ya fue aprobada por el Congreso, aun con los ingresos adicionales que estimaron los diputados y ratificaron en comisiones en el Senado, permitirá que la calificación de la deuda mexicana no sea degradada.

La segunda es que la situación de las finanzas públicas permitirá una transición sexenal ordenada, eliminando el riesgo de que revivan aquellas tormentas financieras que vivimos en México a finales del siglo pasado.

¿Qué tan sólidos resultan los argumentos del titular de Hacienda? ¿De qué depende que las cosas sean así como se plantean?

Hace unos días le comenté en esta columna que, en contra de las apreciaciones más extendidas, la variable que más van a seguir con detalle las calificadoras no es el volumen absoluto del gasto sino el balance, es decir, el déficit o superávit.

No importaría que el gasto fuera menor, si al final de cuentas requiere un déficit más elevado para financiarse. Ello generaría mayor riesgo de una degradación de la calificación de la deuda.

Probablemente ni Standard&Poor’s, Moody’s o Fitch Ratings tomarán ninguna decisión este año, independientemente del ajuste realizado por los legisladores.

Lo que van a esperar es la trayectoria del balance público en los primeros meses de 2017, y también su perspectiva.

Una parte sustancial de las perspectivas va a depender de la situación financiera y de las perspectivas de Pemex.

Y para ello, una de las claves será el plan de negocios de Pemex.

Hace un par de días, en el Foro “Impulsando a México” de EL FINANCIERO y Grupo Financiero Interacciones, el presidente Peña refirió que la próxima presentación del plan de negocios de Pemex, que buscará generar la expectativa de que a través de los diversos instrumentos que ofreció la reforma energética, Pemex tiene opciones para mejorar.

Si las propuestas de Pemex convencen a los inversionistas y los expertos de las calificadoras de que las cosas realmente pueden mejorar, será un punto a favor en la batalla por evitar la degradación de la calificación crediticia.

Un segundo elemento será el resultado fiscal de este año y el comportamiento de los primeros meses de 2017. Si se percibe que la autoridad hacendaria tiene la capacidad para mantener el nivel de cumplimiento de gasto establecido en el programa, será otro argumento a favor.

Claro que si el plan de negocios de Pemex decepciona o hay indicios de que el gasto no responde a los controles hacendarios, entonces los puntos serán en contra.

El segundo argumento es que la estrategia actual permitirá evitar una crisis derivada de la transición sexenal.

En este caso la clave será que realmente en el curso de 2017 y luego en 2018 se cumpla con el propósito de obtener primero y luego acrecentar el superávit primario.

El secreto será lograr estos balances sin generar recortes adicionales, para lo cual se requiere que existan mayores ingresos y, en el caso específico de Pemex, que avancen los procesos de venta de activos, bursatilización, farm out, y demás mecanismos para generar negocio.

En suma, lo dicho por el titular de Hacienda es viable, siempre y cuando los propósitos y proyectos hoy planteados se cumplan. Nada más, pero nada menos.

Twitter: @E_Q_

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