Opinión

¿Cómo enseño a mis hijos a valorar lo que tienen?

 
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ME. ¿Es usted clasemediero’?

Según Child & Youth Finance International “la educación financiera debe estimular la búsqueda de una mejor calidad de vida y la felicidad, no la búsqueda de la riqueza”. Y agregan que “el foco debe ser en el cambio de actitudes, no en la búsqueda de conocimientos y técnicas”.

La cita ya expuesta en este espacio nos conduce a una nueva reflexión, sobre todo en la denominada generación Z, que son los 'nativos digitales', los niños de hoy, que nacieron con alta tecnología de comunicación y dispositivos en su vida cotidiana. Sobre todo porque es fácil perderse con lo novedoso y olvidar los principios básicos.

Aún cuando podría haber cierta predisposición de carácter, podemos estar de acuerdo en que la formación en términos de actitudes como sería el trabajo, el ahorro, el orden, etcétera, se adquieren en las primeras edades del individuo y bien pueden inducirse en casa.

El primer paso es el ejemplo. Es difícil pensar que si los papás carecen de un cuidado sobre los recursos económicos obtenidos y son un desastre en la administración, sus hijos tengan la costumbre del orden.

El inicio es predicar con el ejemplo más un ingrediente adicional: la comunicación.

Debemos hacer explícito lo que pasa en el hogar e invitar a los hijos a reflexionar, para vincularlos con los aciertos y errores cotidianos. Habrá aprendizaje y se darán cuenta de que los bienes materiales se obtienen con una cultura de esfuerzo y que es necesario cuidarlos. De otra manera pareciera que surgen como por 'arte de magia', como la virtualidad digital.

Ejercicios como ahorrar la mesada para adquirir un determinado juguete o hacer labores en el hogar para obtener el ingreso, son pasos para comprender lo que está detrás de las compras y el disfrute.

Esto puede ser reforzado con valores derivados de las historias familiares.

Relatos de emprendimiento, heroísmo ante la crisis, éxitos o fracasos de generaciones anteriores ayudan a dar un sentido de pertenencia y actitud. Son eventos que enganchan para sentirse parte de una forma de ser del clan.

Aún cuando los padres sepan que las aspiraciones son pasajeras, valorar los deseos de los niños y ayudarlos a alcanzar sus metas con base en un legítimo esfuerzo da un aprendizaje que los acompañará el resto de sus vidas y muy probablemente les permitirá tener éxito con su patrimonio.

Twitter: @finanzasparami

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