Opinión

¿Cómo Cancún podría desconectarse de la CFE?

 
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¿Cómo Cancún podría desconectarse de la CFE?

Es curioso verlos juntos. Son dos hermanos que visten de manera muy similar, cuya relación luce tan profunda que la presentación de su compañía es casi una coreografía. Cada quien sabe qué decir en el momento justo.

Me costó trabajo creerles. Los de este país tenemos una predisposición quizá genética a no entender que los nuestros son capaces de cambiar el funcionamiento del mundo. Pero Francisco y Miguel Ortega conceden una opción a Cancún, a Los Cabos, o a los hoteles de playa de cualquier parte, para desconectarse del cableado eléctrico nacional.

Su empresa se llama Sexto Sol y, en verdad, lo de empresa es un decir.

Es más bien una idea de esas que nos gusta llamar startup, pero que posee un activo: la patente de una máquina que convierte el movimiento del mar en electricidad.

No, no es la primera del mundo, pero sí luce muy eficiente. Acumulo 15 años como periodista ávido lector de nueva información sobre modos de generación de energía.

La máquina se basa en un flotador, que sube o baja con las olas. El mismo está unido por un par de brazos a una rueda que gira con cada tirón que le proporcionan esos brazos al bajar.

Como en una bicicleta, no es necesario pedalear todo el tiempo. A veces sólo hay que aprovechar 'el vuelo' que conceden un par de pedalazos.

Con ello, la máquina del proyecto Sexto Sol de los hermanos Ortega es capaz de trabajar sin interrupción, incluso en olas tan pobres como las de Cancún, en donde el mar en ocasiones hace las veces de chapoteadero.

Se dice que México es rico en recursos naturales, pero si el oleaje es uno de ellos, la provisión de ese bien fue poca. Mucho.

Acá la máquina de los Ortega alcanza eficiencias de 35 por ciento. En mares del norte del planeta puede superar el 80 por ciento. Aprovecha allá casi toda la energía del mar.

Aún así, presume una producción de electricidad con costos de entre 90 centavos y 2.50 pesos por kilowatt hora.

Los gobiernos municipales pagan hoy a la CFE esa electricidad precios que van de los dos hasta casi cuatro pesos por kilowatt hora.

La diferencia podría significar algún ahorro para las cuentas de esos gobiernos.

Pero hay otro nicho. Alimentar de electricidad un hotel requiere de máquinas distribuidas en un espacio de una hectárea en el mar y los Ortega los señalan como clientes potenciales.

Hoy la empresa dueña de Fiesta Americana, Posadas, presume aumentos anuales de 17 por ciento en sus ingresos y aún más grandes en sus ganancias. Eso les permite invertir en innovación.

Está puesta la mesa al parecer para que las regiones turísticas se hagan más competitivas y quienes venden energías renovables se beneficien de ello.

Los hermanos de Sexto Sol, por su parte, buscan capital para producir industrialmente en México, pero también en Australia y en Europa, sus máquinas patentadas.

Twitter: @ruiztorre

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