Opinión

¿Cómo aumentamos los salarios?

¿Se puede aumentar por cinco veces el salario mínimo? Todo depende.

Lo que sí es más que positivo es el debate sobre el tema –otro, por si alguien dice que en México no se discute– al que convocó Miguel Mancera, el jefe del Gobierno del DF.

El grupo que lo organiza, encabezado por Salomón Chertorivsky –de suyo un economista muy competente–, es de primera, con expertos que seguramente van a aportar.

Bueno, pues desde este modesto espacio, van algunos elementos que me parece, deberían ser considerados.

1- El salario mínimo en México se ha convertido tanto en referencia salarial como en unidad de cuenta. Decenas de leyes y reglamentos usan el salario mínimo como medida para fijar multas, para otorgar créditos, para cuantificar presupuestos. Cambiar la unidad significaría mover más que la referencia salarial. No es imposible pero no hay que perder de vista que sería mucho más complejo que sólo ajustar el salario.

2- Las pequeñas empresas mexicanas son las que principalmente pagan salarios mínimos. El último registro de los Censos Económicos marca 3.7 millones de unidades económicas. De ellas, el 95 por ciento, es decir, 3.5 millones, tenía menos de 10 empleados. El ingreso promedio (actualizado por inflación) de los trabajadores en todas las unidades es de 9 mil 993 pesos mensuales. Sin embargo, por ejemplo, el sector que más empleo genera y en el que las empresas son mayormente pequeñas, el comercio al menudeo, tiene una remuneración promedio de 1 mil 750 pesos, es decir, ni siquiera un mínimo. En contraste, el salario medio del sector manufacturero alcanza los 8 mil pesos. La productividad de las unidades económicas es determinante del nivel salarial.

3- En las estadísticas formales del salario mínimo que capta el IMSS aparece un subregistro de los niveles salariales. Para nadie es un secreto que una enorme cantidad de pequeñas empresas tienen registrados a sus trabajadores con un ingreso inferior al que realmente perciben, pagando “por fuera” otra cantidad. En el caso de la ENOE, que levanta el INEGI, también existe una tendencia a declarar ingresos del hogar por debajo de los percibidos.

4- Una modificación estructural de los salarios mínimos, por ejemplo, multiplicándolos por cinco veces, generaría una serie de distorsiones en otros niveles salariales, que quedarían debajo del mínimo, lo que obligaría a aumentar toda la estructura de los salarios y no sólo los mínimos. Habría que evaluar esas implicaciones.

5- La preocupación que subyace al planteamiento de Mancera es totalmente pertinente y legítima. Tiene que ver con el crecimiento de la pobreza y la desigualdad. Me parece que la discusión no debería ser exclusivamente en torno a el nivel de los minisalarios sino a las políticas generales en esas dos materias.

6- La versión más amplia de la medición de pobreza por ingresos indica que un 52.3 por ciento de la población se encuentra en esa condición, cuando llegó a estar sólo el 42.9 por ciento en 2006. Ese solo dato justifica el que discutamos tanto como se requiera respecto a cómo hacer para reducirlo.

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