Opinión

¿Cómo andan
de inteligencia
emocional financiera?

El éxito financiero regularmente es asociado con grandes cantidades de dinero, autos de lujo, una casa en una zona exclusiva, además de un consumo desmesurado. Lo irónico es que aún teniendo ese nivel de vida podría haber insatisfacción, si en forma comparativa se tiene menos que las personas cercanas.

Bajo otra perspectiva, el éxito financiero debería estar valorado en función del estrato económico al cual se pertenece y qué tanto cuenta con los recursos para alcanzar sus metas y aspiraciones. Esto sería un enfoque inteligente; sin embargo, la emocionalidad es parte de lo que nos hace cambiar la percepción de la realidad.

Por eso es conveniente considerar el término de inteligencia emocional, acuñado por Daniel Goleman, en donde hace una diferencia del IQ tradicional y tiene que ver básicamente en cómo administra sus emociones e impulsos.

En términos de las finanzas personales el término adquiere un peso significativo, porque tendemos a medir la situación sólo a través de una hoja de Excel, cuando obliga también a reflexionar sobre los hechos y sopesar también los sentimientos asociados con el proceso.

Un punto central de la administración del dinero familiar es contar con la tranquilidad de que se cumple satisfactoriamente con los requerimientos dentro de un nivel de vida alcanzable, para que no sobrevenga la frustración o las malas resoluciones.

Una sola pregunta da una perspectiva de la inteligencia emocional financiera. ¿El dinero afecta su comportamiento? El error es sentirse inferior o superior a los demás por el saldo en la chequera.

Estar consciente de esta emocionalidad nos permite tomar mejores decisiones. Por ejemplo, una persona que tiene envidia del “vecino” bien puede impulsar un consumismo irracional para aparentar poseer más dinero. O bien, alguien avaricioso evitaría salirse a tiempo del mercado bursátil en aras de ganar una cantidad mayor.

Por el contrario, el egoísmo podría conducir a dejar de disfrutar los logros económicos con la familia, queriendo sólo acumular. La vida de algunos ejecutivos transcurre en una vorágine de trabajo con el afán de “tener” y pierden su salud y la relación con esposa e hijos.

Un punto central, como diría Stephen Covey, es guiarse más con la brújula, que con el reloj. Es decir, en lugar de ir siempre apurado en búsqueda del “éxito económico aparente”, recorrer el camino hacia el “verdadero norte” de su vida, en donde se encuentra el disfrute y la tranquilidad de lo que se ha logrado con mucho esfuerzo.

Twitter: @finanzasparami