Opinión

¿Cómo afrontar
la tormenta perfecta?

 
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ME Economía. (Especial)

Tenemos varios riesgos que coinciden en este último trimestre del año que por su gravedad bien pueden llamarse la ‘tormenta perfecta’: una eventual salida de Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio de América del Norte; la propuesta de reforma fiscal que está planteando Trump al Congreso de ese país; las medidas en la política monetaria de la Fed; y el arranque del proceso de elecciones presidenciales en nuestro país.

En la cuarta ronda de negociaciones de modernización del TLCAN en Washington, el equipo de negociación de Estados Unidos ha estado planteando varias propuestas inaceptables para México y Canadá, con la clara intención de reventar la negociación.

La instrucción presidencial de reducir el déficit comercial americano, a toda costa, hace muy probable que las negociaciones no avancen y que el presidente Trump anuncie próximamente la salida de Estados Unidos (EU) del Tratado, a lo que, muy probablemente, seguiría una controversia constitucional en la Suprema Corte, dado que las facultades de decisión de la política comercial de acuerdo a la Constitución americana corresponden al Congreso, quien le delega al Ejecutivo la facultad de negociar. Pero cualquier negociación, acuerdo o acción, debe de ser ratificada por el Congreso. Esta controversia pudiera durar varios meses.

El impacto de este posible escenario ya ha estado descontándose en los mercados mexicanos; la existencia de un marco alternativo a través de las reglas de la OMC haría que el comercio de México con EU continúe fluyendo, hasta que termine este periodo presidencial, o que cambie la composición del Congreso. También podríamos ver que las calificadoras vuelvan a ponernos en perspectiva negativa, después del anuncio.

En cuanto a la reforma fiscal que propone Trump a su Congreso; una reducción de la tasa de impuestos a los ingresos de las empresas al 20 por ciento y la posibilidad de que, para compensar temporalmente el déficit fiscal que el nuevo régimen generaría, se autorice un régimen especial para la repatriación de las utilidades que mantienen en el exterior las empresas americanas, nos pondría en una significativa desventaja en relación con nuestro régimen fiscal vigente, en donde la tasa efectiva del Impuesto sobre la Renta alcanza 50 por ciento (30 por ciento de ISR, más 10 por ciento de PTU, más 10 por ciento de impuesto sobre dividendos).

Afortunadamente la tormenta perfecta nos encuentra con finanzas públicas bajo control, con un buen nivel de reservas internacionales, más el crédito flexible del FMI, y con un régimen cambiario de libre flotación. El tipo de cambio puede compensar estos choques y contrarrestar los cambios arancelarios. Esta es nuestra mejor protección, pero no suficiente.

Es indispensable que México intensifique sus esfuerzos para diversificar sus mercados. Existen muchos mercados en donde podemos acceder a insumos y materias primas a costos competitivos y existen diversos mercados en donde podríamos tener nuevos destinos para nuestras exportaciones. La modernización de nuestra infraestructura también requiere de recursos de los particulares para concretar las inversiones en distintos proyectos. Los vehículos para lograr esto ya existen en nuestro sistema financiero.

Estamos de acuerdo en lo expresado por el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, de que el margen de maniobra que tenemos actualmente para reaccionar en un escenario como el planteado, es muy reducido. No podríamos reducir impuestos, y volver a generar mayores déficits fiscales, que implican mayor deuda pública.

Pero sí creemos que México debiera de emprender una reforma fiscal de gran envergadura, como la que han venido planteando desde hace años diversos organismos de la sociedad civil y Bursamétrica. No podemos quedar como el país menos competitivo en su régimen fiscal dentro de la OCDE. Tampoco podemos seguir abusando de los precios de los energéticos, que en el pasado fueron utilizados como sustitutos de los impuestos al consumo. La estrategia debe tender a generar una mayor eficiencia con base en la libre competencia y en la obtención de insumos a los costos más bajos posibles.

Por último, creemos que como lo demuestran los resultados de distintas encuestas y estudios, la corrupción y la inseguridad son los dos principales obstáculos para la actividad productiva. Estamos convencidos de que nunca es tarde para actuar de una manera contundente y conjunta entre sociedad y gobierno para atacar la impunidad y la ausencia del Estado de derecho. 

* El autor es presidente de Bursamétrica.

Correo:
eofarrills@bursametrica.com

Twitter: @EOFarrilS59

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