Opinión

¿Cómo afecta la perspectiva económica a mi bolsillo?

La semana pasada EL FINANCIERO consignó que el Fondo Monetario Internacional tiene una perspectiva de crecimiento económico de 3.7 por ciento para el lapso 2015 a 2019, en contraposición con alzas previstas por la Secretaría de Hacienda que llegan a superar 5.0 por ciento. ¿Qué significa eso para nuestros bolsillos?

Como es usual, hay una buena y una mala en relación con este tema. Por una parte, se celebra que el debate sea relacionado con cuánto crecerá el país, en tanto otras naciones siguen en medio de una severa crisis. Sin embargo, un avance inferior implica que el efecto “positivo” de los cambios constitucionales no será tan significativo como la población esperaba, situación que el mismo Luis Videgaray confirmó en entrevista para EL FINANCIERO–Bloomberg al afirmar que las reformas no son magia.

Detrás de las cifras está también la posibilidad de que se vea reflejado en plazas de trabajo, sobre todo por la alta proporción de jóvenes. En términos generales, el PIB debe crecer a tasas por arriba de 4.0 por ciento para que la economía sea capaz de absorber a los nuevos demandantes del mercado laboral, además de ir revirtiendo la informalidad y, por supuesto, la pobreza. Para darnos una idea de este reto, en los últimos 20 años el incremento de esta variable fue en promedio de sólo 2.6 por ciento.

Si quisiéramos tener una transformación dramática en la perspectiva de México tendríamos que registrar crecimientos superiores a 6.0 por ciento, como lo han mostrado países como China o India. En ese caso, podríamos observar con una alta probabilidad una elevación del bienestar de la población.

Ahora bien, una característica importante del desenvolvimiento futuro de la economía mexicana es que el avance no necesariamente será generalizado y se remarcará en ciertos sectores como el de energía, automotor, electrónica y aeroespacial, entre otros.

También habrá regiones que reciban mayores montos de inversión y eso permitirá que el nivel de empleo aumente, mientras otras áreas seguirán deprimidas.

En términos personales habrá que ser cuidadoso porque todavía un boom económico para todos se ve lejano y más bien habrá en el mediano plazo un crecimiento paulatino y focalizado.

Puede ser un buen momento para aprovechar las oportunidades y se habrá de estar dispuesto a reconvertirse hacia otras áreas de especialización e incluso cambiar de residencia hacia donde el mercado laboral ofrezca mejores opciones.

Twitter: @finanzasparami