Opinión

Comisionado para Guerrero

¿Qué más tiene que suceder en Guerrero para que el presidente Peña se decida a nombrar a un comisionado para la seguridad y el desarrollo integral del estado como lo hizo hace un año para Michoacán? ¿Drástico? Sí.

¿Necesario? También. ¿Debilita la capacidad del gobernador Ángel Aguirre? Pero creo que hay que hacer la pregunta fundamental para entender cuál será el futuro del estado: ¿puede gobernar Guerrero Ángel Aguirre?

Por lo menos ya pidió licencia el edil de Iguala, José Luis Abarca Velázquez, pero es difícil imaginar que el único recurso que tendrá el presidente municipal es enfrentar un juicio político o renunciar, ya que la noche en que estaban masacrando a seis pobladores, incluyendo a estudiantes de Ayotzinapa, no fue ni siquiera capaz de mentir y decir que estaba en su casa leyendo un libro o viendo televisión. No, en un acto de honestidad bruta admitió que mientras torturaban y degollaban a un estudiante, él estaba en “un baile”. Pero recordemos que no es la primera vez que funcionarios guerrerenses estuvieron enfiestados durante eventos críticos afectando al estado. ¿Recuerdan la incompetencia de la reacción del gobernador y su equipo, que también los agarraron en la fiesta, ante los huracanes Manuel e Ingrid, hace un año?

Hasta agosto de este año, el Estado de México y Guerrero se posicionan como las entidades federativas más violentas del país. Las cifras son contundentes, mil 324 homicidios dolosos en el Estado de México y mil 29 para Guerrero.

Aunque los homicidios en Guerrero disminuyeron considerablemente en comparación con el mismo periodo de 2013, aún se encuentra disputando el primer lugar en violencia en el país.

Todavía no se tiene toda la información, pero es difícil comprender por qué policías municipales dispararon contra estudiantes de Ayotzinapa, quienes habían secuestrado tres autobuses, actividades que ya habían sucedido antes, pero en este caso resultó en la muerte de tres jóvenes –uno de ellos con brutales signos de tortura–. Esa misma noche en la carretera federal Iguala-Chilpancingo, sujetos armados dispararon contra autobuses donde viajaban los estudiantes normalistas, las balas alcanzaron al autobús de un equipo de futbol y dos taxis. Un jugador, el chofer y una mujer fallecieron. Esa noche los habitantes de esa región literalmente vivieron eventos que se asemejan a un país en situación de guerra.

Pero el “problema” de Guerrero lleva décadas. Y al igual que Michoacán en su momento, fue fácil ignorar los focos rojos, los derrames de sangre, la descomposición política y social ante la presencia de grupos del crimen organizado, entre los más peligrosos del país, y movimientos sociales y grupos armados, además de la marginación y la pobreza extrema, agravada por un huracán que devastó el estado hace un año. Todo un coctel que, en este momento parecería que se está desbordando y demostrando la falta de instituciones y la incapacidad de gobernar.

También asesinaron, a plena luz del día, en un popular restaurante en Acapulco, y ante su familia, al secretario general del PAN en Guerrero. ¿Será esto el catalizador para que el gobierno federal y la clase política hagan un llamado a que nombren a un comisionado o por lo menos a un coordinador? Hay que hacer algo, y aunque a los gobernadores les incomoda la figura del comisionado porque se percibe que el gobierno federal los quiere hacer un lado por incompetentes (lo cual es cierto), también llega un momento que el presidente tiene que intervenir en los “estados fallidos”.

Propongo que los factores que deberían de considerarse para definir si se envía un comisionado a un estado sean los siguientes:

1. ¿Tiene capacidad de gobernar y reaccionar en situaciones de crisis el Ejecutivo estatal, especialmente ante emergencias? ¿O tiene impedimentos que pueden ser desde una enfermedad, adicciones, escándalos familiares o simple y llanamente alguna incapacidad intelectual o personal que no le permite gobernar?

2. ¿Qué tan infiltrados [por el crimen organizado] están el gobierno y los aparatos de seguridad estatal y municipal?

3. ¿Cuáles son la peligrosidad y capacidad bélica de los grupos del crimen organizado, movimientos sociales o grupos guerrilleros? ¿Qué impacto están teniendo en las fuentes de ingreso y en la economía del estado?

4. ¿Cuál es la situación política y si es posible llevar a cabo elecciones?

5. ¿Qué tan importante es el estado para la economía nacional y qué valor estratégico tiene en comparación a otros estados?

Como ven, a luz de estas interrogantes, Guerrero estaría reprobando el examen y podría caer pronto en la categoría de ingobernabilidad.

Twitter: @Amsalazar