Opinión

Comisión de Cambios, seis puntos a considerar en su intervención

Este lunes sucedió lo que según mi parecer no era inminente. La Comisión de Cambios anunció el establecimiento de un esquema de intervención en el mercado cambiario del tipo “subasta de dólares a precio mínimo”. La clave del anuncio: su naturaleza preventiva.

En este espacio ya había citado probabilidades superiores a 50 por ciento para que un anuncio así se materializara. No obstante, puesto que no se han observado síntomas de un funcionamiento desordenado en el mercado cambiario, no creía que este anuncio fuera algo inminente.

De hecho, el esquema de intervención no es nuevo, ya había sido establecido en ocasiones anteriores y un común denominador era la presencia de señales que sugerían ciertas distorsiones de mercado relacionadas con su liquidez y su volumen de operación. Este no fue el caso, de ahí la relevancia de que el anuncio haya sido formalizado con un objetivo preventivo.

En particular, este tipo de subasta establece un monto de dólares a subastar en el mercado a un tipo de cambio mínimo equivalente al tipo de cambio fix determinado el día hábil anterior más un porcentaje. Así, la subasta será activada únicamente cuando el tipo de cambio sufra una depreciación, entre sesiones, de cuando menos ese porcentaje. En esta ocasión, el monto a subastar es de 200 millones de dólares y el porcentaje de depreciación fue fijado en 1.5 por ciento.

A continuación algunos puntos importantes a tomar en cuenta en cuanto al contexto del anuncio y su metodología:

Primero, no se trata de un esquema nuevo, el mismo ha sido utilizado con anterioridad. La última vez que fue establecido fue en 2011 y anteriormente en 2008.

Segundo, el esquema suele ser bien recibido entre los participantes en los mercados al ser activado por reglas de mercado y no por decisiones discrecionales.

Tercero, el anuncio se presenta en un contexto de funcionamiento ordenado del mercado cambiario local. En particular, el estrecho diferencial bid/ask sugiere amplia liquidez en el mercado y el volumen operado en la última semana es de hecho superior al promedio del año. Este hecho lo hace destacar respecto a las últimas dos ocasiones en que se implementaron esquemas similares.

Cuarto, es ambiguo categorizar el esquema como más o menos importante o “exigente” en sus montos y detonantes respecto a los anteriores, pues el monto a subastar (200 millones de dólares en cada ocasión en caso de activarse el esquema) es el menor entre las referencias históricas entre 2008 a 2013, las cuales han fluctuado entre 250 mdd y 400 mdd. En contraste, el monto de depreciación que activa al esquema es el más bajo: 1.5 por ciento versus 2.0 por ciento anteriormente.

Quinto, este tipo de esquemas suelen tener un efecto señalizador importante. Usualmente su efectividad suele ir más allá de las ocasiones en que se active durante el periodo de vigencia. En específico, constituyen un fuerte mensaje de las autoridades respecto a su estrecha vigilancia de la naturaleza del funcionamiento del mercado y su determinación de atemperar la volatilidad cambiaria en caso de ser necesario.

Sexto, el objetivo del esquema es procurar el funcionamiento ordenado del mercado cambiario. No obstante, en el pasado se ha reconocido que puede tener como efecto secundario o residual el atemperamiento del ritmo de depreciación del tipo de cambio.

El esquema comienza a tener vigencia a partir del 9 de diciembre y no se establece una fecha de término.

Twitter: @joelvirgen