Opinión

¿Colusión en las Afore?

 
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Las Afores peor calificadas en servicios

Dos veces intenté en 2016 registrar aportaciones voluntarias en mi cuenta de Afore. Las dos fracasé. La señorita de Profuturo GNP Afore me solicitó llenar formatos, registrar cuentas, esperar. Obedecí. Pero nada. De hecho, hasta para obtener una cita había que esperar semanas, de otra forma es imposible apersonarse en la sucursal para algún pequeño trámite. Ya ahí, se observa gente mayor sufriendo, incluso llegando en silla de ruedas, y escuchar la imponente voz de gendarmería: “¡¿Tiene cita?!”.

Las Afore viven en un espacio competitivo muy peculiar, que les permite simular que luchan para ganar la lealtad del cliente. Pero lo cierto es que no lo hacen. Te tratan como quieren. Por un lado, presumen el rendimiento que generan, pero por otro carecen de una vinculación verdadera con la gente. ¿Por qué ocurre esto? Porque el cliente está hasta cierto punto cautivo y los mecanismos para migrar de Afore, si bien existen, requerirían de un conocimiento mayor de la población sobre el tema. La ignorancia de la gente reduce los niveles de exigencia, y de eso las Afore se aprovechan.

Hace unos días un ‘mega’ empresario me dijo que conocía de un acuerdo secreto entre las Afore para reducir al mínimo su gasto publicitario, a fin de aumentar su rentabilidad. Suena lógico, aunque difícil de probar, debido a que es por mandato de ley tener una cuenta por cada trabajador. Así, resulta innecesario esforzarse mercadotécnicamente para diferenciarse de la Afore competidora. De tal suerte, a las Afore les resulta más rentable permanecer estáticas con las cuentas que ya administran.

El presidente de la Consar, Carlos Ramírez, ha hecho fuertes llamados recientes para alertar de las fallas del sistema. Recientemente declaró que hay 18 millones de personas que desconocen que tienen una cuenta de Afore y que ignoran el destino de sus aportaciones mensuales.

A finales de marzo se condujo el sorteo y asignación de cuentas para los trabajadores que ingresaron al sistema pero que no eligieron Afore por elección propia. La Afore que más cuentas ganó fue Banamex, con más de 370 mil. Otras administradoras con muchos trabajadores asignados fueron Sura y PensionIssste. Estas Afore no tienen que hacer mercadotecnia para ganar la gestión de estas cuentas, pero sí tienen que esforzarse en generar altos rendimientos.

Las Afore son un mecanismo muy bien ideado para resolver el problema de las pensiones de los trabajadores mexicanos. Pero la insuficiencia de aportaciones, en conjunto con un servicio deficiente que refleja prácticas soviéticas, podrían generar una ‘bomba social’ de la que difícilmente saldrían inmunes. Ojalá los directores de las Afore lo piensen antes de que sea demasiado tarde.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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