Opinión

Colosio y Meade: ¿grandes contrastes?

 
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Perro

Víctor Manuel Pérez Valera*

Ante el dedazo, el destape y la consiguiente “cargada” a favor de José Antonio Meade, conviene hacer algunas reflexiones sobre la falta de autoexamen y autocrítica que caracteriza al Partido Revolucionario Institucional. Para esto puede servirnos el recordar un famoso discurso de Luis Donaldo Colosio, uno de los pocos candidatos que se atrevieron hacer una sana crítica a su partido. Este discurso se dio simbólicamente en el Monumento a la Revolución.

Colosio reconoce la fuerza de su partido que ha dado paz y estabilidad al país, pero también admite que los logros son insuficientes y que todavía quedan muchos problemas pendientes. Una importante exigencia del pueblo es fortalecer la democracia. Colosio insinúa, con acierto, que la democracia es un término medio entre dos extremos: la anarquía y la dictadura. Lo extraño es que en el presente sexenio se han dado, paradójicamente, los dos extremos: la anarquía, el incumplimiento de las leyes, y la famosa dictablanda (la “dictadura perfecta” para Vargas Llosa), en la represión de los defensores de Derechos Humanos, en el control de los medios y de la libertad de expresión de comunicadores críticos y valientes (Aristegui…).

Por lo demás, la tan cacareada herencia revolucionaria debe ser para Colosio fuente de exigencia y no de complacencia. El PRI ya no tiene el triunfo asegurado como en los años pasados en que despótica y desvergonzadamente reprimía a los partidos de oposición.

La democracia -afirmaba Colosio- rechaza la perversión de la demagogia, que ha caracterizado de modo especial el actual gobierno, con sus enormes derroches publicitarios de “lo bueno cuenta”, que nos ha resultado muy costoso.

En tiempos de Colosio la situación del país no estaba tan grave, pero en el sexenio actual, el sexenio de la inseguridad, de la corrupción, de la demagogia, de los feminicidios, de la anarquía, de la ingobernabilidad, etc., etc., ¿se puede ser orgullosamente priísta? Meade debe considerar lo peligroso que es adherirse a un partido tan corrupto (“el que entre lobos anda …”). A este respecto, en Italia se cuenta un buen chiste: alguien comenta que Napoleón se robó todas las obras de arte de Italia, pero otro le replica, no todas, pero “Bona parte”. No todo el PRI es corrupto, pero si buena parte. Un botón de muestra es la más de una docena de gobernadores priístas corruptos.

Colosio reconoce que México tiene justos reclamos de antiguos agravios y también nuevas demandas. En concreto señala que las comunidades indígenas “no pueden esperar más las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso”. Además, los campesinos no tienen las respuestas que merecen, el campo está empobrecido y endeudado. Frente a Chiapas, y lo mismo podría decirse de otros estados, Colosio subraya: “Nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes retos de nuestras comunidades”.

En contraste con Colosio, Meade ante los diversos sectores del PRI ha tenido un discurso triunfalista: “hemos transformado al país y tenemos que seguir transformándolo”. ¿acaso no lo des-peñaron? Al parecer para Meade no hay crisis en el país, vivimos en Peñalandia: “es el momento que se llenen de trigo los graneros y que surja la ansiada redención”. Entre otras cosas, algunos destacados fiscalistas y economistas juzgan deficiente la actuación de Meade, como Secretario de Hacienda: no sólo lo consideran el padre del gasolinazo, sino el no haber propuesto una adecuada reforma tributaria.

Meade hace, en general, las mismas promesas que hizo Peña Nieto y que no cumplió, acabar con la inseguridad y la extrema pobreza. En cambio, elude hablar del ataque a la corrupción y a la impunidad que tienen estrecha conexión con la enorme inseguridad que padecemos. El prometer no empobrece…falta señalar el cómo se realizarán esos proyectos, cómo se fortalecerán nuestras instituciones tan corruptas y desacreditadas. Cuando se le preguntó sobre Trump, respondió acertadamente que el magnate no valora los grandes aportes a la economía americana de nuestros migrantes y que, por consiguiente merecen respeto y aprecio. Puede consultarse a este respecto la tesis de doctorado en economía en la Sorbona del jesuita Juan Luis Orozco, “El negocio de los ilegales ganancias para quién”, editado por el ITESO.
En suma, Meade parece adolecer, y esto es grave, de una sana crítica del priismo. 

Profesor emérito de la Universidad Iberoamericana.

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