Opinión

Colombia, la diplomacia vaticana a prueba

    
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(Tomada de @JuanManSantos)

El papa Francisco, como su predecesor, Juan Pablo II, ha desplegado gran actividad internacional. Entre ayer y el domingo, Francisco realiza una visita apostólica a Colombia. Este recorrido se acordó en diciembre de 2016, cuando el Papa reunió en Roma al presidente Juan Manuel Santos y a su predecesor Álvaro Uribe, el principal opositor al acuerdo de paz con las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). El Pontífice prometió entonces visitar el país una vez que los acuerdos estuvieran “blindados”, circunstancia que aún no se ha cumplido totalmente.

En vísperas del viaje, el lunes 4 de septiembre, el gobierno de Colombia y el ELN firmaron un cese al fuego temporal que entrará en vigor en octubre. Ese mismo día, el Papa declaró que el lema de su viaje es 'Demos el primer paso', consistente con la iniciativa de paz del presidente y que su objetivo es tratar que los colombianos alcancen “una paz estable, duradera, para vernos y tratarnos como hermanos”.

Para realzar el significado de la visita, a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de las giras internacionales del Pontífice, no se incluyeron otros países en esta gira, si bien Venezuela será durante los cuatro días el invitado de piedra. Además de ir a Bogotá y a Cartagena, Francisco escogió estar en lugares simbólicos: la ciudad de Villavicencio, que se encuentra en una región asediada por los conflictos entre la guerrilla, los grupos paramilitares y el Ejército, y también en Medellín, lugar asociado con el tráfico de cocaína.

Hace más de treinta años que ningún Papa visitaba ese país. Es el tercer recorrido de un pontífice: el primero fue el de Pablo VI en 1968 y el segundo el de Juan Pablo II en 1986. El exiguo número de visitas papales sorprende si se considera que es el séptimo país con el mayor número de feligreses en el mundo (45 millones, según estadísticas de la Santa Sede) y que la separación entre la Iglesia y el Estado es reciente, data de 1991, cuando el catolicismo dejó de ser la religión oficial.

Francisco ha tenido interés en hacer presencia en el momento decisivo en el que podría ponerse fin al conflicto armado más longevo del continente americano y mostrar su apoyo a la persistencia del presidente Santos. La presencia del Papa, por el respeto a su investidura en un país de mayoría católica, así como por las características personales de Jorge Mario Bergoglio, podría atraer a los colombianos críticos o desencantados, a casi un año de la ratificación del acuerdo final de paz.

Santos enfrenta niveles bajos de aprobación (18 por ciento según la encuesta más reciente de Yanhaas, después de un mínimo de 12 por ciento en julio, según el mismo medio colombiano). El mandatario asumió los costos del desgaste natural del proceso de paz, pero también se ha visto implicado en el escándalo de Odebrecht por el presunto financiamiento de su campaña presidencial en 2014. Asimismo, la mayoría de la población está insatisfecha con la manera en que el gobierno condujo las negociaciones con los guerrilleros, le reprocha la corrupción gubernamental y el estancamiento económico. La percepción entre la sociedad es que se vislumbran condiciones poco prometedoras en el futuro inmediato. En ese sentido, la presencia del Papa podría servir como espaldarazo a un mandatario debilitado, aunque ha provocado también críticas por lo oneroso de la visita, estimada en 10 millones de dólares.

Ciertamente, la influencia diplomática del Sumo Pontífice está a prueba. El Papa se ha involucrado de manera decisiva en el curso de negociaciones importantes en Cuba y Colombia; sin embargo, en el caso de Venezuela fracasaron sus esfuerzos de mediación entre el gobierno y los opositores.

Si bien el viaje tiene fines políticos evidentes, la visita papal tiene también fines pastorales. Para el máximo jerarca de la Iglesia católica es fundamental salir al encuentro de los católicos colombianos, cuyo número decrece, para ofrecerles un mensaje de esperanza. Abogar por la paz es natural: la Santa Sede ha abanderado en el escenario internacional causas consistentes con la defensa de la paz y de la dignidad humana. Se espera que Francisco contribuya con esta visita con la reconciliación y el perdón en una sociedad profundamente lastimada, dividida y confrontada por los años de violencia.

Twitter: @lourdesaranda

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