Opinión

Colombia decide

   
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colombia. (reuters)

El domingo se votó en Colombia la aceptación o no del plan de pacificación negociado entre el gobierno de ese país y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia –Ejército del Pueblo, FARC en breve–. A pesar de que las encuestas indicaban un voto a favor por un amplio margen de d a 1, lo que ocurrió fue un voto muy apretado, donde ganó el NO por casi 54 mil votos, de un total de cerca de 13 millones: el 0.42 por ciento.

Hubo una avalancha de reclamos en las redes sociales acerca de esta decisión, y se ha enfatizado el hecho de que el voto en contra ganó en las zonas urbanas, más alejadas de la zona de influencia de las FARC, mientras que en esa región ganó el SI al acuerdo negociado. De ahí, se deducía este domingo, que se trataba de un rechazo de las clases medias y altas frente al voto a favor de los más desfavorecidos. Creo que se trata de una interpretación sesgada. Es cierto que los votos se mueven un poco en esa dirección, pero es más importante notar que sólo votó el 37 por ciento de las personas que podrían haberlo hecho, y que las diferencias entre el SI y el NO en muy pocos casos superan el 20 por ciento. Es decir, no hay un voto abrumador a favor del acuerdo en la región rural o abrumadoramente en contra en las ciudades. Más aún, en la capital del país ganó el SI por más de 308 mil votos.

Colombia tiene 33 departamentos administrativos, y se contabilizó además el voto en el extranjero (consulados). De esas 34 instancias, diez votaron en contra del acuerdo y 24 a favor. Pero la diferencia de tamaño entre ellos es muy importante, de forma que en un puñado de departamentos se decidió la elección. Ya le decía que Bogotá votó a favor, lo mismo que Valle (tercero en tamaño). Votan en contra Antioquia (segundo), Cundinamarca, Santander y Norte de Santander (departamentos cuatro a seis, en votación). Estos seis departamentos concentran 58 por ciento del voto total. En ellos, los votos a favor fueron 3.5 millones y los votos en contra 3.8. Ganó el NO por 344 mil 721 votos. Ahí se perdió. Hay que considerar que los dos departamentos que votaron a favor emitieron prácticamente la misma cantidad de votos que los cuatro que votaron en contra: 3.7 millones en cada caso.

Otra interpretación del voto se asocia al gran conflicto entre Uribe (el anterior presidente) y Santos (el actual, que negoció el acuerdo). Santos fue secretario de Defensa de Uribe, pero en cuanto llegó a la presidencia decidió tomar un camino diferente al de Uribe, que era mucho más agresivo con las FARC. Uribe ha considerado eso como una traición, y fue muy enfático en opinar en contra del acuerdo. Uribe ganó con claridad su departamento, Antioquia, y por eso esta interpretación parecería correcta. Sin embargo, el que un expresidente le gane a un presidente una elección como esta me parece que habla más de la incapacidad del actual que de la mala fe del anterior.

Hay otra posibilidad, como le escribe Plinio Apuleyo Mendoza a Mario Vargas Llosa: el acuerdo era inaceptable. Se le otorgaba a las FARC un perdón muy amplio, 26 puestos en el Congreso, un canal de televisión, treinta radiodifusoras, financiamiento público, una cantidad para cada combatiente, entre otras cosas. Considerando que las FARC hace décadas dejaron de tener una excusa de 'justicia social', y se les considera más bien una fuerza terrorista que se financia con narcotráfico, sí parece un acuerdo demasiado ventajoso. Verifiqué las afirmaciones de Mendoza, y son totalmente ciertas. Como detalle, la cantidad para cada combatiente equivale a 65 mil pesos mexicanos, más salario por dos años.

Tal vez este acuerdo de paz no era lo que esperaban los colombianos.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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