Opinión

Códigos LEI para reducir el riesgo del sistema financiero

 
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 [Bloomberg] EN PORTADA: Banxico reporta máximo histórico de 163,515 mdd al cierre de diciembre.

Por Eduardo Aldave Fuentes Calvo.

Miembro del Comité Técnico Nacional de Competitividad, Calidad y TI del IMEF.

La crisis financiera de 2008 provocada por la reventa de hipotecas con instrumentos opacos y difíciles de valuar en Estados Unidos, ocasionó la bancarrota de intermediarios financieros y empresas; puso en evidencia la necesidad de identificar las conexiones financieras y entender la verdadera naturaleza de la exposición al riesgo en todo el sistema financiero.

En 2011 el G20, a través del Financial Stability Board (FSB), encomendó la creación de un sistema único global que permitiera identificar entidades legalmente constituidas y conectar con su información clave de referencia, el cual fue aprobado en 2012 como el Sistema Global LEI, cuyo elemento central es el Legal Entity Identifier (código LEI). Uno para cada empresa que realice transacciones financieras.

En este sentido, surge en 2014 el GLEIF (Global Legal Identifier Foundation), fundación sin fines de lucro constituida en Suiza, encargada del sistema anteriormente citado. Entre sus funciones se encuentran el desarrollo de estándares técnicos y de operación de códigos LEI, así como proveer la infraestructura técnica para publicar la información de dichos códigos, acreditar a las unidades locales, responsables de emitir y entregar los mismos a las entidades legales solicitantes, además de brindar información sobre el propio sistema.

El código LEI es un identificador alfanumérico de 20 caracteres, basado en la norma ISO 17442:2012, asociado a un conjunto de datos referencia. Inicialmente son datos básicos de las entidades, similares a una tarjeta de presentación de negocio. Se le incorporarán datos de referencia para establecer las relaciones de propiedad entre empresas, como pueden ser subsidiarias o filiales. Estos datos indican las relaciones y jerarquías entre las entidades legales. El objeto de estas estructuras es consolidar posiciones de riesgo de entidades que participan en transacciones relevantes, y dependiendo de la jurisdicción, los datos podrán ser públicos o privados.

La adopción de este sistema representa para las empresas una mejora en la gestión de riesgos, al contar con información de confianza sobre sus contrapartes en los mercados donde realizan transacciones financieras, así como una mejora en la medición del riesgo sistémico por parte de los reguladores y agencias especializadas en realizar estas mediciones, ya que facilita tener cálculos más precisos respecto a las exposiciones.

Se espera que los informes de carácter reglamentario de los participantes de los mercados sean simplificados. Para el sector financiero y otras industrias en general, contar con un identificador único permitirá estandarizar y reducir costos operativos al evitar mapeos entre identificadores de múltiples sistemas.

Existen regulaciones en países que requieren a las entidades legales la obtención y uso del código LEI. En Estados Unidos su uso es requerido para el mercado de emisiones nacionales, mercado de dinero, instrumentos derivados, hipotecas y emisores de bonos usados como inversión por compañías de seguros; la Unión Europea también ha emitido regulaciones para las instituciones financieras con obligaciones de reportar a las autoridades e instrumentos derivados.

En nuestro país, en la circular 14/2015 del Banco de México, se desarrolló una propuesta de regulación con el objeto de establecer el uso para las instituciones de crédito en operaciones que el mismo Banco determina.

Hoy existen más de 400 mil códigos LEI emitidos en el mundo. Los países con empresas que cuentan con el mayor número son Estados Unidos (105,928), Alemania (44,369) e Italia (40,378), seguidos de Francia (29,025) y el Reino Unido (24,160). En México, no hay una regulación que exija su uso, pero existen 1,009 empresas mexicanas con dicho código, las cuales realizan transacciones financieras en países donde son requeridos.

Para el IMEF, es importante que nuestro país avance en este tema de identificación universal, ya que el identificador de entidad jurídica (LEI, por sus siglas en inglés), permite conocer y evaluar adecuadamente las interdependencias existentes en los mercados financieros globales, dotándolos de una mayor transparencia y con ello mejorar la evaluación y gestión del riesgo sistémico, al ofrecer una visión más exacta de los riesgos asumidos por cada participante.

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