Opinión

Coca Cola, los impuestos y la actividad física


 
Imaginemos por un momento que en un pueblito rascuache la escuela primaria empieza a arrojar fenomenales resultados en sus egresados, que incluso triunfan en competencias nacionales. Los padres, conscientes de que sus hijos los superan, increpan a la escuela y la culpan de que a ellos no les tocó la misma suerte. La escuela, sumamente presionada, se ve orillada a dar clases gratuitas sabatinas para los padres, a fin de que se aplaquen y dejen de lloriquear por lo que no les tocó en su época.
 
Un escenario así de loco vivimos hoy en la industria de refrescos en México. El gobierno y buena parte de la sociedad están culpando a empresas que fabrican estos productos por la obesidad generalizada. Les ponen impuestos; les señalan públicamente. Es una especie de bullying: como hay tanto gordo y diabético, las refresqueras tienen la culpa.
 
Es tanta la presión social que los anuncios comerciales y las iniciativas de empresas como Coca Cola han tenido que desviarse de su negocio central. Mientras una empresa como Nissan o General Motors puede anunciar el modelo 2014 del auto que quiere vender, Coca Cola tiene que anunciar que la gente se ponga activa y no mencionar que compren refrescos. ¡Es un verdadero sinsentido! ¡Empresas pagando spots para que los mexicanos hagan ejercicio, en lugar de ejercer su legítimo derecho a anunciar sus productos para que sean comprados!
 
Pero el estoicismo de Coca Cola es admirable. Totalmente encomiable. Tanto, que mañana patrocinará el lanzamiento de la madre de todas las iniciativas, de carácter nacional, para que la gente deje el sedentarismo. Se trata del programa que presentará la Conade, de Jesús Mena, llamado “Ponte al 100”, con el cual se evaluará la capacidad funcional de tres millones de personas de aquí a diciembre en cuatro mil 200 centros de evaluación escolares.
 
Este programa patrocinado por la Fundación Coca Cola ya se probó en 50 mil niños del Estado de México. ¿Sus resultados? “el 85 por ciento de los participantes incrementaron su capacidad funcional en 5 por ciento, bajaron de peso, redujeron el porcentaje de grasa e índices de malnutrición; y mejoraron su coordinación, atención y capacidad de retención durante clases”. ¿Quién pagó además del gobierno? Coca Cola.
 
 
Twitter: @SOYCarlosMota