Opinión

Coahuila y el populismo taurino

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México, país de toros

La vigencia de la tauromaquia es motivo de controversia mundial. El tema da de qué hablar lo mismo en Bogotá, Bruselas o Saltillo. En cada uno de esos sitios la discusión involucra mucho más que a los aficionados taurinos y/o a los antitaurinos.

En Colombia hubo elecciones el domingo. El lunes, el alcalde electo de Bogotá, Enrique Peñalosa, manifestó su deseo de que, tal como lo impulsara su antecesor Gustavo Petro, en la capital colombiana no haya corridas ni novilladas.

Sin embargo, Peñalosa no podrá imponer su voluntad sin atender un fallo del Consejo de Estado, órgano que impidió una consulta popular sobre si debía haber o no corridas de toros. El Consejo de Estado estableció con respecto de esa consulta popular, que se pretendía hacer el mismo día de las elecciones, que “‘no es posible someter la práctica de una manifestación cultural a la aprobación de las mayorías sin violar el principio de tolerancia’, pues el Estado debe proteger que todos los individuos ‘tengan un lugar desde su singularidad’” (tomado de la revista Semana http://bit.ly/1O2gNgH).

Por otra parte, este miércoles el Parlamento Europeo votó en contra de que fondos públicos sean utilizados para financiar actividades relacionadas con la tauromaquia.

Según se explica en una nota de El País, queda por delante un tortuoso camino para que en los hechos se le retiren unos 130 millones de euros en subvenciones a ganaderos de reses bravas, pero el simbolismo ahí queda: Bruselas mandó una clarísima señal de que no simpatiza con las corridas. Aquí la nota http://bit.ly/1WkbXQB

En contraste con los ejemplos anteriores, en el caso de Coahuila es muy pobre el nivel de la discusión que en los últimos meses se ha dado sobre la vigencia de las corridas de toros.

El gobierno de Rubén Moreira decretó a finales de agosto la prohibición de los festejos taurinos, se revivió para ello una vieja propuesta del PVEM en el congreso coahuilense.

Pero los que conocen la grilla de aquel estado señalan que más que horror ante el sufrimiento de un animal, la iniciativa antitaurina del gobernador se debe a grillas electorales y animadversión personal en contra del empresario Armando Guadiana. Aquí una nota de EL FINANCIERO al respecto http://bit.ly/1jUSO6M.

Moreira aplicó una prohibición taurina muy singular, por no decir populista. Nada de tauromaquia, pero las peleas de gallos siguen vigentes, y lo mismo ocurre con los cotos de caza, que según reportes, comienzan a reactivarse luego del azote de años de inseguridad.

Ahora, el gobernador Moreira tendrá que afinar sus argumentos (y su congruencia). Varios actores de la escena taurina de Coahuila lograron que un juez otorgara la suspensión definitiva en el juicio de amparo 1500/2015. Quienes promovieron el amparo alegan que se está vulnerando el derecho al trabajo de toreros, ganaderos y de todos aquellos que participan de los espectáculos taurinos.

Ahora el tema podría, como tantos y tantos, llegar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

Si así ocurre –no estoy seguro de que a algunos taurinos les guste mucho la idea de que el máximo tribunal discuta esta materia– tendremos la oportunidad de ver un debate muy necesario.

Porque pase lo que pase, es preferible una discusión abierta y reglas claras, a disposiciones con tintes populistas, como es el caso de Coahuila o del Distrito Federal, donde se prohíbe el maltrato de los animales en los circos pero la muerte de los toros en las plazas. ¿En qué quedamos?

Como aficionado a los toros prefiero que se inaugure un gran debate, a estar a merced de caprichos gubernamentales.

Twitter:
@SalCamarena

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