Opinión

Claves sobre el peso

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Tras acumular un debilitamiento frente al dólar de 14 por ciento durante 2015, el peso mexicano ha perdido 4.0 por ciento de terreno tan sólo en lo que va del año. De hecho, el patrón de depreciación se ha agudizado en las semanas recientes. En este sentido, vale la pena repasar los puntos clave de este proceso, sus características y algunas de sus implicaciones de política.

Partamos de observar que el debilitamiento del peso frente al dólar vuelve a mostrar un deterioro más pronunciado respecto a la media de las monedas emergentes más representativas. Dicho comportamiento ya es típico de los episodios de alta aversión al riesgo a nivel internacional y posiblemente esté ligado a la amplia liquidez del peso a nivel internacional.

El deterioro citado ya ha llevado al peso en sesiones recientes a su nivel nominal más débil de paridad con el dólar en términos históricos. No obstante, en términos reales multilaterales la subvaluación del peso (respecto a una media histórica de 20 años), si bien luce ya más pronunciada que la alcanzada en la crisis financiera de 2009, se encuentra todavía lejana de la observada durante la crisis de 1995
–ciertamente la estructura económica y financiera, así como la naturaleza de la difícil coyuntura actual, distan de la observada en aquellos años.

Por otro lado, las posiciones netas cortas (contra el peso respecto al dólar) en el mercado de futuros de Chicago ya superan al elevado promedio de 2015, aunque todavía se encuentran al menos un 30 por ciento por debajo del máximo alcanzado ese año.

En este contexto, subrayamos dos características del reciente debilitamiento del peso frente al dólar.

Primero, se trata de un movimiento generalizado. Es decir, puede observarse en buena parte de las monedas emergentes respecto al dólar. De aquí se sigue una segunda observación central: sus determinantes son básicamente externos. Estarían asociados con temores por debilidad global con catalizador en China; caída en precios de materias primas, especialmente petróleo; divergencia monetaria y riesgos geopolíticos.

Finalmente, optó por subrayar dos posibles implicaciones de política económica. Por una parte, se incrementa la probabilidad de que la Comisión de Cambios extienda sus esquemas de intervención cambiaria más allá del 29 de enero (fecha en que concluye la vigencia de los actuales). Por otro lado, creo que se incrementa la probabilidad de escuchar un tono más restrictivo por parte del Banco de México y anticiparía una nueva alza en la tasa de fondeo antes de que concluya el actual trimestre.

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@joelvirgen

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