Opinión

Claroscuros en el horizonte

Uno de los secretos para manejar los instrumentos de política económica a favor de las mayorías es interpretar correctamente las señales que envían los diferentes indicadores. Al igual que un médico recurre a análisis clínicos para apoyar un diagnóstico y prescribir el medicamento correcto, los economista, o quienes manejen la política económica deben poner atención a las señales que los diferentes indicadores emiten y saber ordenar los análisis más profundos, mediante investigaciones hechas por expertos, para corregir a tiempo las cosas que no están funcionando, o lo están haciendo en la dirección opuesta a los objetivos.

Recién se dieron a conocer las cifras de la balanza comercial del país, que nos dice que las exportaciones siguen creciendo, aunque el impulso principal viene de la industria automotriz y de autopartes; el petróleo sigue a la baja, tanto en volumen como en precio y otras industrias manufactureras han perdido dinamismo. Otro de los datos importantes viene del lado de las importaciones, en donde podemos ver que las importaciones de bienes intermedios apenas crecieron, lo que nos dice que nuestras exportaciones tienen una perspectiva de poco crecimiento en el futuro, ya que son precisamente los bienes intermedios, aquellos que se importan para ensamblar bienes finales que luego se venden, los que están aumentando muy poco.

Del lado de la demanda agregada seguimos viendo una evolución muy raquítica de las ventas al por menor, lo cual tiene su origen en varios factores: uno es que la tasa de desocupación abierta sigue relativamente elevada y los salarios siguen perdiendo poder adquisitivo. Si vemos las cifras de revisiones salariales contractuales, que publica la Secretaría del Trabajo, veremos que durante el año pasado y lo que va del presente, las revisiones apenas sobrepasaron el umbral del 4%, mientras que la inflación ya lleva varios meses por arriba de ese umbral y aunque hacia fines de año vuela a bajar, el palo dado nadie se los quita a los trabajadores. Con esto tenemos que caso dos terceras partes de la economía, lo que representa el consumo privado, apenas crece y no ayuda a que el resto recupere su dinamismo.

Otra de las cifras importantes dadas a conocer es la relativa a la evolución de las finanzas públicas. Con todo y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y la elevada desocupación y las bajas ventas la recaudación sigue creciendo; esto es, seguimos sacándole sangre al enfermo, a pesar de que su debilidad es manifiesta. Se mueve y no va a morir, pero hoy por hoy, no hacemos nada para que recobre fuerza y salga adelante. El origen de esto es claro: la reforma fiscal que entró en vigor ha pegado con fuerza a empresas y trabajadores y aunque el gobierno dice que el gasto público y el déficit han aumentado y se ejerce en tiempo, nadie sabe a quien beneficia.

Sería bueno que una de las investigaciones que ordenara el gobierno fuera precisamente para saber con mayor precisión qué beneficios tiene el gastar más y ensanchar el déficit y la deuda. Casi podríamos asegurar que se llevaría una sorpresa enorme y todavía falta ver cuando llegue la hora del aumento de las tasas de interés y con ello vendrá el aumento en el costo del servicio de la deuda y luego habrá que pagar. Entonces habrá que volver a sangrar al enfermo; a ver si resiste.