Opinión

Cinco reflexiones sobre las precampañas

1. Las precampañas se regularon en la legislación electoral a partir de 2007-2008 para evitar los actos anticipados de campaña y la iniquidad. Sin reglas ocurría que al amparo de publicidad en medios electrónicos, de giras bajo el mantra de una asociación civil como lo hizo Vicente Fox todavía gobernador a fines de los 90 u otro pretexto, los aspirantes a cargos de elección popular se adelantaban, gastaban y obtenían ventaja. Siete años después las cosas han cambiado poco. Los aspirantes recurren a sus informes de labores para promoverse más allá de su distrito o entidad, pagan gacetillas en la prensa como si fuera cobertura informativa. Muchos alcaldes, diputados locales y federales inundan con espectaculares sus localidades para anunciar una conferencia o replicar la portada de una revista donde los entrevistaron. Hay sanciones para los actos anticipados de campaña y también para la publicidad política personalizada de los servidores públicos, pero en la realidad esas prácticas lejos de contenerse se han acrecentado.

Las precampañas están en marcha pero la mayoría de los partidos seleccionan a sus candidatos por negociación o designación. El periodo de precampañas federales ocurre entre el 10 de enero y el 18 de febrero: los partidos transmitirán 7.2 millones de spots y los precandidatos podrán realizar eventos, reuniones y promoción para allegarse la simpatía de los militantes de sus partidos. El problema es que hay precampañas pero en muchos distritos hay precandidatos únicos para diputados federales. En el caso del PRI se abrió el periodo de registro de aspirantes, pero se negociaron muchas candidaturas y en muchos distritos sólo se registró uno. Lo mismo ocurre para el caso de gubernaturas. Los tres principales partidos están designando candidatos de unidad.

La mayoría de los spots de los partidos son genéricos y se transmiten en señal abierta de tal forma que millones de ciudadanos que no votan en las contiendas internas son parte de un proceso sin lógica: ver presuntos spots de precampañas cuando no hay contiendas internas y cuando no se puede votar porque simplemente no eres militante de un partido. Pero la lógica es otra: aprovechar el periodo de precampañas para iniciar con las campañas abiertas a la sociedad.

2. Una de las loas que cantaron los reformistas electorales en 2007-2008 es que las campañas serían más cortas. Efectivamente, las campañas se redujeron. Por ejemplo, las de diputados antes duraban hasta 90 días y ahora sólo 60. Las de gobernador podían durar incluso hasta cinco o seis meses y ahora el promedio es de dos o tres meses. Pero si sumamos el periodo de precampañas más el de campañas, la duración en 2015 será mayor. En el caso de diputados federales, la duración global es de 100 días (40 de precampaña y 60 de campaña), un tiempo de exposición y también de gasto mayor que antes que era de hasta 90 días.

3. El PAN que tanto se ha quejado de los spots del Partido Verde para difundir los informes de sus legisladores como pretexto para posicionar con éxito su marca, ahora promueve –con cargo a tiempos oficiales– al gobernador de Puebla en spots que deberían ser de precampañas de sus aspirantes a cargos en disputa este año. “Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, logró atraer más inversión en un año que en todo el sexenio anterior”, dice uno de los spots.

Moreno Valle no es candidato de nada salvo aspirante a presidente en 2018 y ese partido le pone desde ahora una alfombra roja abusando de la ley y violando el artículo 134 constitucional que prohíbe la publicidad personalizada. El riesgo de desatar desde ahora actos de promoción abierta hacia 2018 ya lo dio el PAN y puede detonar una carrera muy peligrosa para la equidad de aquella elección. Ni siquiera ha ocurrido la elección intermedia de 2015 y ya está empezando a violarse la equidad de la próxima elección presidencial.

Esa iniquidad se está gestando desde hace mucho tiempo por la costosa y en ocasiones burda campaña de promoción de varios gobernadores. El PAN ha denunciado al de Chiapas, quien todos los días paga gacetillas en diarios nacionales y locales y probablemente cobertura favorable en algunos medios electrónicos. Llama la atención que algunos de quienes acusaron a Enrique Peña Nieto de haber “comprado” la elección de 2012 años antes mediante la presunta compra de cobertura electrónica, ahora estén pasmados y callados frente a una campaña igualmente notoria. ¿Acaso se quejarán sólo hasta que Velasco sea ungido presidente de la República?

4. Cientos de funcionarios, legisladores y alcaldes piden licencias para “saltar” a otros cargos (una consecuencia funesta de la no-reelección y también del oportunismo de muchos políticos). Muchos de ellos compiten para nuevos cargos sin importar que tengan cuestionamientos sobre su desempeño. Silvano Aureoles, presidente de la Cámara de Diputados, quien afirmó que el escándalo de la 'casa blanca' era un asunto de particulares, se inscribió para ser candidato del PRD a la gubernatura de Michoacán. (En otro país esa simple declaración sería explosiva y significaría su derrota electoral). Varios delegados del Distrito Federal señalados incluso en audios de soborno o extorsión, han pedido licencia para ser diputados locales o federales. El delegado de Iztapalapa, que chocó una camioneta de un contratista de su demarcación en un abierto conflicto de interés, dijo el lunes 12 que negociaba una diputación local del PRD por la vía plurinominal.
El presidente municipal de Pánuco, Veracruz, Ricardo García Escalante (PRI), ha sido acusado de no ir a trabajar. Según regidores del ayuntamiento, se ausenta por meses enteros y no celebra reuniones del cabildo. No obstante, quiere competir por una diputación federal por el Partido Verde.

5. Armando Ríos Piter, senador del PRD, declinó ser candidato a gobernador de Guerrero. Explica no estar dispuesto al pragmatismo de ganar una elección a cambio de negociar impunidad. Tampoco ve que el gobierno federal o su partido hayan tomado con seriedad la crisis de Ayotzinapa. Ve más de lo mismo. Dos días antes de su renuncia el presidente del PRD había defendido el rol del exgobernador Ángel Aguirre de seguir participando en la política de esa entidad: “Dudo mucho que alguien pueda regresar cuando no se ha ido. Ángel Aguirre es un ciudadano guerrerense con sus derechos políticos a salvo”. Ríos Piter narró que Jesús Ortega, líder del partido, le había pedido reunirse con Aguirre para negociar su candidatura. El senador Sofío Ramírez, quien aspira ser candidato, dijo que el exgobernador es un “activo social muy importante” y así justificó que Ortega pidiera a Ríos Piter y a otros acercarse con el exgobernador.

En medio de la falta de responsabilidad y de dignidad de amplios segmentos de la clase política, es aire fresco que el senador del PRD, quien iba arriba en las encuestas, pinte su raya y ponga límites a lo que debe ser permitido en una carrera política. Un signo alentador en medio de muchos de frustración. Lo grave es que la dignidad personal del senador deje a Guerrero con candidatos medianos, oportunistas y dispuestos a negociar lo que sea con tal de ganar. Que Ayotzinapa sea insuficiente para retumbar la forma de hacer política es signo de la esclerosis de los partidos y del sistema político y sugiere que las elecciones de 2015 no servirán para corregir el rumbo del país ni para despresurizar la crisis política.

Twitter: @LCUgalde