Opinión

Cinco consideraciones centrales para el crecimiento económico local

Los riesgos sobre la actividad económica local parecen haberse profundizado recientemente. Así parecen sugerirlo las cifras económicas de más reciente publicación, correspondientes a los meses de diciembre y enero. Aquí cinco consideraciones que estimo centrales en la evolución de la actividad económica para este año.

Primero. La perspectiva de crecimiento económico en Estados Unidos no luce tan alentadora como hasta hace unas semanas. En específico, el clima extremo (vórtice polar) muy probablemente tendrá consecuencias económicas adversas aún después de disiparse. De hecho, sus implicaciones parecen ahora sugerir un avance económico más cercano a 2.6 por ciento en el año, que al 3.1 por ciento que se estimaba anteriormente para esa economía.

Lo anterior a pesar de que se estima un menor lastre fiscal en aquella economía y un proceso de desendeudamiento de familias y empresas muy avanzado, lo cual los colocaba en mejor posición para un empuje sostenido por el lado del consumo y la inversión.

Por tanto, los números de comercio con Estados Unidos no lucen tan alentadores como los esperaba a estas alturas del año, aunque siguen sugiriendo avances anuales en las exportaciones, especialmente en manufacturas.

Segundo. Tal como parecen sugerir los recientes datos de empleo y salarios a nivel local, las ventas al menudeo y de la ANTAD para diciembre-enero y las cifras de importaciones de bienes de consumo al mes de enero, la debilidad del consumo privado permanece vigente. Si bien anticipo un repunte en la generación de empleo (y su calidad), la posibilidad de un repunte drástico del consumo luce remota. Tal reactivación posiblemente tendrá lugar a un ritmo por demás gradual durante el año.

Tercero. Las cifras más recientes de inversión y producción en el sector construcción parecen sugerir un menor deterioro anual. Lo anterior es alentador, aunque no obsta para permanecer cautos respecto a la perspectiva del sector. Sin embargo, resulta alentador el aparente énfasis que el gasto público ha puesto en el ramo de inversión física. Posiblemente el sector vendrá de atrás pero en el año muy posiblemente logrará salir de su fase recesiva, para cerrar quizás con un avance anual razonable (un digito).

Cuarto. Tal como lo sugieren las cifras más recientes de balanza comercial, el menor desempeño exportador no sólo se explica por el factor Estados Unidos sino por una desaceleración en la demanda del resto del mundo (a pesar de su bajo ponderador en nuestros envíos). Así, no perdamos de vista el menor avance económico que parecen mostrar no pocas economías alrededor del mundo, tanto en el mundo desarrollado como el emergente.

Quinto. Considerando todo lo anterior, continúa teniendo un peso importante el favorable efecto de comparación anual en el crecimiento económico local. Es decir, la baja base de comparación del año pasado podría contribuir hasta en un punto porcentual al avance de este año (“carry estadístico”). Adicionalmente, estimo que el ejercicio del déficit público aportará al menos 0.3 puntos porcentuales al crecimiento del PIB este año. En otro tenor, la creciente participación de mercado de las manufacturas mexicanas en el mercado estadounidense es otro elemento central en la perspectiva de avance económico para el año.

Con todo, el balance de riesgos sobre la actividad económica local parece deteriorarse para aquellas proyecciones cercanas al 4 por ciento, no obstante hay consenso en que este será un año de reactivación tras un avance anual del 1.1 por ciento del año pasado. Sobre todo al considerar que la economía estadounidense posiblemente continuará ganando terreno, especialmente su manufactura.

*Subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex.

Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen