Opinión

China a G-20: Impulsar el crecimiento y construir una economía global incluyente y sustentable

 
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China

Mientras en México nos lamemos las heridas acumuladas de la crisis, el mal gobierno, la corrupción e impunidad; el estancamiento económico y la indigna visita de Trump, el Presidente Chino Xi Jinping planteó a líderes mundiales del G-20 en Hangzhou “evitar las palabras vacías, pues la economía mundial se encuentra en un punto crítico”. Considera urgente impulsar el crecimiento y el empleo y construir una economía global incluyente y sustentable. Se está revelando como todo un estadista que sabe aprovechar al máximo la oportunidad que le da ser el anfitrión de la Cumbre del G-20.

China es famosa por su capacidad de planear e implementar procesos de cambio de largo plazo. La evidencia más reciente ha sido la gran transformación y apertura al exterior impulsada por Deng Xiaoping en 1979, que en 30 años llevó a China de ser una economía cerrada y rezagada en materia económica a convertirse en la otra potencia mundial y en 2016 hablarse de tú a tú con los EUA en prácticamente todos los frentes-con excepción todavía del militar.

En los últimos años dos años su tasa de crecimiento ha descendido al 6.5 % anual, afectada por su interdependencia global en un contexto de estancamiento mundial. Pero ello no ha detenido su proceso de avance industrial y tecnológico y mucho menos ha limitado su capacidad de imaginación y reingeniería social, tanto en lo interno como en su política exterior.

La economía mundial sigue lejos de alcanzar los niveles de crecimiento previos a la crisis. El FMI redujo en julio una vez más sus expectativas globales para 2016 a 3.1% y a 3.4% para 2017.

Por su parte, el comercio internacional crece apenas al 3.5% anual desde 2012; menos de la mitad de lo que crecía antes de la crisis. Una vez más se espera que el G-20 tome la bandera de la globalización y urja al mundo a evitar el proteccionismo, meta que no se ha podido lograr en la Ronda Doha. Hoy los dos acuerdos regionales promovidos por los EUA en el Pacífico y el Atlántico están en entredicho en los EUA y Europa. Desde la última cumbre en Turquía, en la OMC se registran 149 medidas de restricción al comercio internacional, el más alto nivel desde 2009 en que se iniciaron estos informes, a pesar de las llamadas al libre comercio en todas las Cumbres desde el estallido de la crisis. (¿Qué decir de las amenazas de Trump de cancelar el TLCAN, imponer altos aranceles a las exportaciones mexicanas y chinas y construir muros?). Una vez más las buenas intenciones pueden ser superadas por las realidades e intereses de cada país.

La Cumbre del G20 ha sido preparada con todo esmero como las Olimpiadas hace 8 años, incluyendo todas las reuniones ministeriales preparatorias y la cumbre del B-20 del sábado 3 pasado, en que los líderes empresariales y de las grandes instituciones económicas internacionales – FMI, BM, OMC, ONUDI y OCDE- lanzaron un llamado para promover el crecimiento y el empleo y un desarrollo incluyente y sustentable.

El discurso de Yi LInping al concluir la Cumbre del B-20 e iniciar el G-20 fue muy significativo al insistir en la necesidad de construir con visión de largo plazo una economía global incluyente y sustentable- en paralelo a la firma con el Presidente Obama del Acuerdo sobre Cambio Climático.

1-Insistió en que era la primera vez que en el G-20 se ponía al desarrollo en el centro de la política macroeconómica mundial.

2-Tambien la 1ª ocasión en que se trazaba un plan de acción destinado a impulsar objetivos de desarrollo sostenible 2030 y cooperar para apoyar la industrialización de países africanos y las naciones menos desarrolladas (Programa preparado por la ONUDI, que preside el Chino Li Yong).

3-Llamó a erradicar la pobreza y el hambre e impulsar el desarrollo sostenible e incluyente- no solo como responsabilidad moral de la comunidad mundial- sino como factores que ayudarían a desatar la demanda efectiva, la inversión y el crecimiento.

4-Criticó el aumento del índice de desigualdad-coeficiente de Gini- que ya alcanzó un nivel global del 0.7%, por arriba del nivel de alerta del 0.6%, y urgió a atender el reto a nivel mundial.

5- Reconoció que la restructuración está teniendo diversos impactos en industrias y comunidades, que deben atenderse.

6-Instó a poner en marcha los acuerdos de Paris de cambio climático, un plan de acción conjunta para la accesibilidad y eficiencia energética, así como acciones mundiales para la seguridad alimentaria y agropecuaria.

7-Convocó a atender las necesidades de los diferentes estratos sociales y comunidades, especialmente de la población vulnerable y hacer ajustes a la administración pública y a las políticas de redistribución del ingreso.

¿Qué tanto de esta propuesta china se incorporará a la declaración final y después tendrá la oportunidad de cumplirse? China defiende el libre comercio y su estatus de economía de mercado al tiempo que es objeto de críticas por expandir en exceso su capacidad industrial e inundar el mundo de productos baratos con altos niveles de subsidio.

Más allá de las buenas intenciones frente a las realidades, es difícil prever hoy más que nunca el futuro. El mundo se encuentra en un momento desafiante. En particular en los EUA y en la Europa post BREXIT, el panorama puede dar muchas sorpresas político-electorales. La próxima cumbre de los 20 puede traernos extraños protagonistas. Esperemos que lleguen nuevos líderes experimentados y estadistas dispuestos al cambio incluyente y sostenible con visión de largo plazo y capacidad de poner en marcha una efectiva gobernanza global.

Lo mismo resulta urgente en el caso de México. Hay que superar las políticas neoliberales que han mostrado su ineficacia para crecer, generar inversiones, empleos y salarios suficientes y propiciar equidad y bienestar social. No basta con la estabilidad financiera y las exportaciones. Tampoco vamos a salir de nuestra encrucijada sin un efectivo estado de derecho, buen gobierno y combate palpable a la inseguridad y la corrupción. Requerimos un liderazgo que responda a las demandas de la población de un país diverso e inequitativo; que nos haga sentir orgullosos de ser mexicanos y defienda los intereses nacionales frente a las amenazas externas.

Julio de 2018 es una fecha demasiado lejana para recuperar la esperanza. Urge ya una respuesta creíble de los partidos políticos, los tres poderes de gobierno y la sociedad organizada. ¿Será pedir demasiado en este país presidencialista?

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