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etiquetado cofepris CUARTOSCURO

Durante 2015, la recaudación por el impuesto especial a los refrescos creció 13.9% con respecto a 2014. La Secretaría de Hacienda ha publicado ya las cifras preliminares de los ingresos fiscales al cuarto trimestre del año pasado. En el rubro de bebidas saborizadas ingresaron a las arcas públicas 21,393 millones de pesos. Estos datos obligan a revisar si este gravamen sirve o no para combatir la obesidad.

La publicación de las cifras de Hacienda coincide con la aparición de un nuevo estudio sobre la decisión gubernamental, tomada en 2013, de gravar a los refrescos. El reporte lleva el título “Experiencia de México en el establecimiento de impuestos a las bebidas azucaradas como estrategia de salud pública”, y es patrocinado por la Organización Panamericana de la Salud y por la Oficina regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud.

En la presentación del estudio, la doctora Maureen Birmingham, representante conjunta de la OPS y de la OMS en nuestro país, subraya lo que está en juego:

“El Estado Mexicano se encuentra ante una oportunidad histórica y el mundo tiene interés en conocer la experiencia mexicana en la prevención y el control de la obesidad, especialmente en relación con la aplicación de estas políticas fiscales y su impacto, entonces tiene un papel muy importante que desempeñar como ejemplo en esta lucha, el cual servirá como modelo para otros países de la Región y el mundo”.

Si México era el laboratorio, una vez conocidas las cifras de 2015 “el laboratorio”, es decir nuestro país, tiene noticias para el mundo: gravar con 10% (un peso) el litro de los refrescos no resultó en una disminución de la venta de estas bebidas. Al contrario, entre el primer y el segundo año en que entró en vigor el impuesto hubo incremento en las ventas por más de 3 mil 122 millones de litros.

El estudio de la OPS/OMS repasa todo el proceso ciudadano/político/legislativo que dio como resultado el gravamen que entró en vigor en 2014. Saluda la baja que según estudios del Instituto Nacional de Salud Pública se dio en el consumo de refrescos en el primer año del impuesto, calculado en 6% (cifras ya comentadas aquí hace unas semanas).

Sin embargo, la OPS/OMS reconoce que lo ideal habría sido un impuesto que representara el 20% del valor del refresco (el doble del que terminó siendo aprobado). Ese porcentaje, dice el reporte, “ayudaría a disminuir el consumo de 163.3 litros por persona al año a 120.9 litros, lo que representaría una reducción del 26% y recaudaría 22,861 pesos, que permitirían al gobierno colocar bebederos de agua potable en escuelas y espacios públicos, además de implementar otros programas en contra de la obesidad y el sobrepeso. Igualmente se podría reducir en 12% la prevalencia de diabetes y disminuir en 26% los costos de nuevos casos de esta enfermedad en los próximos diez años”.

Si ese cálculo está en lo correcto, Hacienda podría subir al doble el gravamen sin perder ingresos (la recaudación calculada sería similar a la que hubo en 2015) pero la baja en el consumo sí redundaría en beneficios a la salud.

Tenemos que recomenzar la discusión. Ese debate podría comenzar el próximo jueves, cuando en la Academia Nacional de Medicina se discutan los hallazgos de estudios sobre la efectividad del impuesto a los refrescos. Entre otros, se revisarán los reportes del ITAM, de la Universidad Autónoma de Nuevo León y del INSP (realizado en conjunto con la Universidad de Carolina del Norte).

Ojalá la discusión vaya en serio. Ojalá.

Twitter: @SalCamarena

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