Opinión

Certeza moderada

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Arely Gómez.

La noticia había corrido como fuego en la paja. A partir de los estudios de ADN mitocondrial que se realizan en muestras con alto nivel de degradación, los científicos de la Universidad de Innsbruck han concluido que los fragmentos óseos que se encontraron en el municipio de Cocula, Guerrero, corresponden al normalista de Ayotzinapa Jhosivani Guerrero. La procuradora de la República, Arely Gómez González, no ganaría un concurso de oratoria, pero aun así anunció la formación de un equipo de especialistas médicos, antropólogos y genetistas al que se podrán sumar los argentinos de antropología forense y el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes de la CIDH.

Como a la procuradora Gómez González, el ADN mitocondrial pone muy nervioso a Gamés. Como sea, entre tecnicismos, tropezones y caras de qué rayos estoy leyendo, hay un 73 por ciento de posibilidades de que los restos estudiados correspondan a los del joven Jhosivani. Gil se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y caviló: más, no se puede; más investigaciones, más información, más ciencia, más voluntad para develar, no se puede. Ah, Gamés oye a lo lejos los comentarios: hijo de Peña, infame neoliberal, trapacero al servicio de asesinos, cómplice del crimen de Estado.

Dirán la misa revolucionaria los oportunistas que se han subido al carrusel de la tragedia de los 43 normalistas desaparecidos, pero la disposición del gobierno de Peña ha sido definitiva. Otra cosa es que nadie investigue al exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre; otra cosa que nadie investigue a Lázaro Masón, manager del alcalde Abarca; otra cosa que Liópez no diga esta boca es mía; otra cosa que Zambrano chifle en la loma; otra que no se sepa el nombre de quién mandó a los jóvenes a robar camiones a Iguala. ¿Otra cosa o la misma cosa? Da igual.

Incrédulos
En la feria de la incredulidad mexicana, Gamés oyó las primeras dudas: dos resultados no son todos los resultados; los otros cuerpos pudieron ser incinerados en otro lugar; quizás llevaron los restos a Cocula después de haberlos quemado lejos del basurero; tal vez todo es parte del montaje de Murillo Karam y la verdad histórica. Efectivamente, la incredulidad desaforada lleva a la locura: ¿quién soy yo? Nadie está seguro de que usted sea usted, ¿estamos?

Entrevistada en el noticiero de Ciro Gómez Leyva, Sara Mónica Medina, coordinadora general de Servicios Periciales de la Procuraduría General de la República, informó esto: “el ADN nuclear corresponde al padre y a la madre, el mitocondrial es el que heredamos de la madre (…) En este caso, de acuerdo al resultado de Innsbruck, la terminología moderada tiene que ver con el ADN mitocondrial. Esto quiere decir que dio resultado positivo en relación a la mamá de Jhosivani (…) Cuando Innsbruck da este resultado quiere decir que ellos tienen datos cercanos a la coincidencia”.

Gil jura y perjura que los combativos pillos que viven de la tragedia de los desaparecidos montarán en la palabra “moderada” y a galope buscarán la mentira de los resultados de Innsbruck. No le extrañaría nada a Gilga que el vocero de los padres de los 43 de Ayotzinapa dijera que el gobierno de Peña ha comprado a los científicos de Innsbruck.

Palabras
Gamés no quiere terminar a bofetadas con el lenguaje, pero la palabra certeza significa “conocimiento seguro y claro de algo. Firme adhesión de la mente a algo conocible, sin temor de errar” (cortesía de la RAE). Ahora mal: la palabra moderada significa “que guarda el medio entre los extremos”, y moderación quiere decir “cordura, sensatez, templanza, en las palabras o en las acciones”. Así las casas (muletilla cortesía no de la RAE sino del Grupo Higa) certeza moderada quiere decir “firme adhesión, sensata” a la idea de que las pruebas de ADN mitocondrial realizadas en los restos enviados en diciembre a Innsbruck han coincidido con los de la madre de Jhosivani Guerrero. Entonces, moderado no quiere decir inverosímil, más bien lo contrario, cuerdo, último de los rasgos de los seguidores de la tesis del crimen de Estado. ¿Va bien Gil, o se regresa?

La máxima de Anatole France espetó dentro del ático de las frases célebres: “La nada es un infinito que nos envuelve: venimos de allá y allá regresaremos. La nada es un absurdo y una certeza; no se puede concebir y, sin embargo, es”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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