Opinión

Cerrando 2016

 
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ME. El mensaje de Trump.

Termina ya 2016. Un año lleno de complejidades y de sorpresas. Un año que evidenció la incapacidad de los analistas, los políticos, las encuestas, de leer lo que pasa en otras capas de la sociedad. Un año complicado que sienta las bases para otro que tal vez lo sea más.

México cierra el año con claroscuros. Tal vez más oscuros, por lo menos en la parte económica. Las finanzas públicas se han deteriorado en los últimos años. Hoy la deuda pública representa 46.20 por ciento del PIB.

Sin duda hay países que tienen una relación mayor: la de Estados Unidos es más de 100 por ciento o la de Japón más de 200. Pero México está en otra liga y no es válido hacer esa comparación. No se trata sólo de la relación de la deuda con el PIB, sino del ritmo al que se ha incrementado en los últimos años. El gran brinco en la deuda se dio a finales de 2008, ese año empezó con 17 por ciento y para el primer trimestre de 2009 la deuda ya era 31 por ciento del PIB.

La administración actual empezó con una deuda pública de 33 por ciento. Podría cerrar este año acercándose a 50. La Secretaría de Hacienda no manifiesta preocupación por el tema. Las tres grandes calificadoras difieren y Banco de México ha insistido en la necesidad de mayor control sobre las finanzas públicas del país. Moody´s, Standard & Poor´s y Fitch cambiaron la perspectiva de México a 'negativa', las tres argumentando riesgos en las finanzas públicas y el bajo crecimiento del PIB que complica la estabilización de la deuda.

Los pronósticos para el crecimiento de 2017 no son muy halagüeños. Hay quien pronostica nulo crecimiento. Y a pesar de no ser optimistas, todavía hay demasiadas cosas en el aire que podrían bajarlos más. No sabemos aún qué va a pasar con las amenazas comerciales. Hay muchas posibilidades, desde que no pase nada, hasta que se deshaga el Tratado de Libre Comercio, pasando por diversas medidas proteccionistas.

Tampoco sabemos qué va a pasar en la política fiscal estadounidense.

Los optimistas dicen que el gasto en infraestructura sugerido en repetidas ocasiones por el presidente electo le dará a la economía estadounidense un impulso que necesita y del que México podría beneficiarse. Es posible. Pero más que el gasto en infraestructura, lo que podría tener un fuerte impacto en México son los impuestos que la nueva administración puede modificar.

El presidente electo Trump ha señalado que disminuirá la tasa corporativa que pagan las empresas en Estados Unidos de 35 a 15 por ciento. Tomando en cuenta los impuestos locales y estatales, las empresas llegan a pagar 39.6 por ciento, pero existe una enorme cantidad de deducciones fiscales posibles que disminuyen esa carga, entre ellas la deducción de los intereses sobre deuda. La propuesta republicana considera bajar la tasa impositiva, pero aumentar la base gravable. Sugieren bajar la tasa, quizás a 20 por ciento, y eliminar varias deducciones, en particular la de los intereses, lo cual puede corregir los incentivos de las empresas a incurrir en demasiada deuda, al tiempo que se permitiría a las empresas deducir el costo total de sus inversiones cuando las hagan.

Ese solo cambio podría afectar nuestra competitividad. México tendría que reaccionar ante el nuevo entorno fiscal estadounidense y no sé si nuestras finanzas públicas estén listas o siquiera si las autoridades están considerando ese escenario.

La propuesta de Paul Ryan contempla otros cambios fiscales que afectarían nuestra relación comercial con Estados Unidos. Hoy en día, Estados Unidos no impone un impuesto al valor agregado a los bienes que importa, pero sí a las utilidades de las empresas exportadoras.

México sí lo hace. Se está proponiendo cambiar ese estatus fiscal en Estados Unidos. La propuesta de ajustes fronterizos subsidia a las exportaciones y de cierta manera castiga a las importaciones.

Subsidiar las exportaciones, mientras se grava a las importaciones, podría impulsar, aún más, al dólar. Algunos estimados señalan que, de llevarse a cabo esos ajustes comerciales, el dólar podría apreciarse otro 25 por ciento. Podemos ya imaginarnos el impacto sobre el peso.

México empezará 2017 con más incertidumbre de la habitual.

Estaremos a la espera de decisiones relevantes en Estados Unidos que sin duda nos impactarán. Pero ojalá que no estemos sólo esperando, ojalá las autoridades correspondientes estén considerando todos los escenarios y preparando un plan para cada uno. Y mientras esperamos las decisiones externas, debemos empezar a trabajar en corregir aquellas sobre las que tenemos control, empezando por las finanzas públicas.

Valeria Moy es profesora de economía en el ITAM y directora general de México ¿cómo vamos?

Twitter: @ValeriaMoy

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