Opinión

Censos Económicos, buena radiografía

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agricultura

Esta semana el Inegi puso a disposición los resultados definitivos de los Censos Económicos 2014 y a los denominados “tabulados” censales, que contienen la información detallada de las principales variables económicas de los establecimientos (fijos y semifijos) productivos, comerciales y de servicios. A continuación algunas consideraciones sobre dichos censos.

La cobertura. Como en censos anteriores, el de 2014 abarca toda la geografía del país, de manera exhaustiva a las áreas urbanas y mediante muestreo a las rurales. Asimismo, cubre todas las actividades económicas, con la lamentable excepción de las agropecuarias aunque se incluye pesca y acuacultura, así como servicios relacionados con actividades agropecuarias y forestales, y con la cría y explotación de animales. La información se presenta a nivel nacional, estatal y municipal por actividad económica para diversas variables: número de establecimientos, personal, remuneraciones, gastos, ingresos, inventarios, activos, valor de la producción, tecnologías de la información y financiamiento, entre otras.

Las novedades. En relación con censos anteriores, éste incorporó una cartografía digitalizada, lo que permitió georreferenciar a los establecimientos; habrá que ver hasta dónde es útil para los usuarios y no sólo para propósitos de mejorar la calidad del levantamiento de la información. Además, el nuevo censo incorporó temas sobre innovación y tecnología, suministro de personal y medio ambiente y, en materia de la información tabulada, repitió algunos ejercicios que permiten su comparabilidad con el censo de 2009, como los cálculos de concentración (porcentaje de las variables que representan los cuatro u ocho establecimientos más grandes en cada actividad económica). Buen avance.

Las deficiencias. Sin duda la más relevante es la exclusión del sector agropecuario. A pesar de que su participación en la economía es baja (genera 3.0 por ciento del PIB), contribuye con más de 10 por ciento del empleo e involucra de una u otra manera a más de 20 por ciento de la población total, su actividad se lleva a cabo en más de 50 por ciento del territorio nacional y genera insumos fundamentales para múltiples cadenas productivas, empezando por la alimentaria. El último censo agropecuario data de 2007 y tuvo grandes deficiencias. Lamentable porque diez años después el sector es otro y las encuestas que realiza el Inegi, si bien útiles, son insuficientes.

Los resultados. De los 5.7 millones de unidades encuestadas (1.9 por ciento más que en 2009), destacan las siguientes tendencias: como señala el Inegi, “la terciarización de la economía tiende a estabilizarse”, aunque al considerar sólo establecimientos fijos y semifijos no se incluye a buena parte de la informalidad que opera precisamente en los sectores comercio y los servicios; la preponderancia de los pequeños negocios (cinco personas ocupadas por establecimiento en promedio); el incremento del outsourcing en la contratación de personal (de 8.6 por ciento del total ocupado en 2004 a 16.6 por ciento en 2014); el cierre de la brecha en el personal ocupado entre hombres y mujeres; el uso creciente de tecnologías de la información; y el limitado financiamiento a las empresas (sólo 14 por ciento lo utilizó). Además, como destacaron los medios de comunicación, la reducción de casi 6.0 por ciento de las remuneraciones reales por persona ocupada, lo que confirma la tendencia de otros indicadores como los derivados de la Encuesta Ingreso-Gasto.

Los retos. Los censos son la fuente de información económica más completa y detallada en la materia; sin embargo, el acceso a los denominados “microdatos” (por ejemplo, sobre actividades económicas específicas por clase industrial en municipios determinados) es limitado para propósitos de planeación y toma de decisiones de las empresas. Fundamentalmente se aplican a tareas de investigación y se restringen a entidades públicas y de enseñanza. Con respeto a la Ley de Estadística y a la confidencialidad, el Inegi tiene el reto de darle mayor accesibilidad a esa valiosa información.

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