Opinión

Cayó el “Mexican Moment”

 
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Petróleo

Los resultados de la adjudicación de la primera fase de la “ronda uno” petrolera fueron un fracaso. De un total de 14 áreas petrolíferas licitadas se asignaron sólo 2, 14% del total y muy por debajo del 30% que señaló el secretario de Energía que sería considerado como un éxito. Pese a que 25 empresas pasaron la fase de precalificación, sólo 9 se registraron y 7 subastaron. Solo una, el consorcio de Sierra Oil & Gas, Talos Energy y PremierOil se quedó con las dos áreas asignadas. Pemex no participó en su área natural de actividad, debido a que no tenía dinero, según lo señalado por el secretario de Energía.

Este evento tendrá importantes implicaciones no sólo sobre las próximas subastas de las diferentes zonas petroleras, sino también sobre el desempeño de la inversión, el crecimiento económico, las finanzas públicas y el comportamiento de los mercados financieros.

En primera instancia, tal como se ha venido adelantando, lo más probable es que las autoridades gubernamentales revisen todos y cada uno de los procedimientos y requerimientos para la subasta con el objeto de hacer más atractiva la participación de las empresas. Este proceso enfrentará dos dificultades: una, la competencia entre diversos países en el mundo por atraer inversión a sus campos petroleros, tal lo muestran los casos de Irán, Brasil, Colombia, etc.; y, la otra, la caída en la rentabilidad de las empresas petroleras a consecuencia de la contracción en los precios internacionales del petróleo, que obliga a las empresas a exigir cada vez mejores condiciones para su operación.

Ambas representan una fuerte presión sobre el gobierno mexicano para que abarate las subastas, lo cual en términos políticos no sería muy bien visto internamente.

En segunda instancia, estos resultados van a obligar a revisar o simplemente a cuestionar la serie de supuestos que se han hecho con respecto a los beneficios macroeconómicos que cabría esperar con la aplicación de la reforma energética.

El primero, y uno de los más importantes, es el relacionado con la posibilidad de que el país eleve poco a poco la producción de petróleo de modo de contrarrestar la caída que se ha venido registrando durante los últimos años. Si bien no se sabe a ciencia cierta qué es lo que va a pasar con las próximas subastas, el resultado de la semana pasada simplemente abrió la posibilidad de que puede no darse la inversión en las magnitudes que se suponía. Si esto fuera así, entonces cabría esperar que producción de petróleo siga disminuyendo en el futuro lo cual no sólo afectará la inversión, sino también la producción y la balanza petrolera.

Inmediatamente relacionado con lo anterior queda cuestionada también la posibilidad de que el gobierno pueda obtener más ingresos derivados de los impuestos a los ingresos relacionados con una mayor producción de petróleo. En tal sentido, el gobierno tendría que buscar fuentes alternas de ingresos o en su defecto disminuir aún su gasto, con los consiguientes efectos negativos sobre el crecimiento económico.

Otro de los efectos es que también se abre la posibilidad de que el país pueda no recibir los flujos de inversión extranjera en la cantidad que se estaba pensando. Cabe recordar que las estimaciones de algunos funcionarios públicos y economistas ubicaban dicho flujo entre 300 a 600 mil millones de dólares en los próximos diez años.

Al existir la posibilidad de que no ingresen estos recursos en la magnitud estimada, vía inversión extranjera directa, en el corto plazo el tipo de cambio debería observar presiones para una mayor depreciación del peso, mientras que hacia el mediano plazo debería menguar no sólo el crecimiento del PIB potencial, sino también el de la demanda agregada.

Con menores tasas de crecimiento esperado de la economía deberán también afectarse las perspectivas de ganancias de las empresas y por tanto las valuaciones de mercados accionarios. Estos elementos obligarán a los diferentes agentes económicos, sobre todo extranjeros, a moderar sus expectativas sobre el futuro de la economía mexicana.

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