Opinión

Cátedra riverista

  
1
  

  

Toros

Fermín Rivera, torero potosino, 28 años de edad y 11 como matador de toros, sobrino de Curro Rivera, sangre torera y ganadera; su formación taurina ha sido desde sus inicios muy elemental, los fundamentos básicos de la tauromaquia le han sido inculcados por respetados taurinos, como es el caso de sus actuales apoderados: Polo Meléndez y la figura de plata Beto Preciado.

Los tentaderos, aquellas plazas aisladas en el campo bravo mexicano, han formado parte importante en el desarrollo taurino de Fermín; entender y asimilar el toreo desde las entrañas de la bravura en las vacas durante esas tardes de intimidad torera. La bravura como fin para el ganadero, la estricta calificación y exigencia en las cualidades mostradas por las vacas al ser lidiadas en las plazas de tientas; el torero como instrumento para descubrir dichas cualidades y trabajar con los defectos de cada embestida para la observación del ganadero y para asimilación propia del comportamiento del animal; responder a esas casi imperceptibles señales de las vacas, la mirada, la respiración, el ritmo en sus cuatro patas al embestir, la altura en la que lleva la cabeza al seguir los engaños, toda esta información debe ser procesada en fracciones de segundo por el torero para poder ejecutar el toreo con lucimiento y a la vez poderle al bravo animal.

Son pocos los toreros que tienen esa característica e intuición innata de saber, casi sin pensarlo, sólo saberlo, el sitio donde colocarse al torear, la distancia entre pase y pase, la altura en la que presentan la muleta, la velocidad del pase, el momento preciso para tocar y prender la embestida del toro en los vuelos del engaño. Fermín es de estos toreros privilegiados; estas capacidades las mostró desde novillero y han sido las empresas las que no han sabido leer y aprovechar a este gran torero; hoy cuenta ya con un prestigio ganado y se le empieza a reconocer su trayectoria y sus enormes aptitudes.

Su personalidad es seria, Fermín es coherente con el dicho del maestro Juan Belmonte: “se torea como se es”. El potosino es autentico, no busca caer bien, busca torear bien, al hacerlo ha despertado ya la admiración de numerosos aficionados sensibles y capaces, no de aquellos que buscan pretextos para descalificar, queriendo demostrar alta exigencia, pero lo único que hacen es esconderse en su profunda ignorancia taurina. Para rematar, otro dicho de un gran torero, Rafael Gómez El Gallo: “es mejor aficionado al que le caben más toreros en la cabeza”.

El domingo en la Plaza México, Fermín cuajó dos faenas muy importantes durante la cuarta corrida de la temporada, ante dos toros de El Vergel, hierro neoleonés propiedad de don Octaviano García, que mandó seis toros de encaste mexicano, con edad y disparejos en presentación y juego. Fermín logró ante sus toros —que a los ojos de los presentes no mostraban mayores cualidades para el buen toreo— dos faenas que se convirtieron en cátedras de tauromaquia.

La sobria elegancia de su toreo, la firmeza en los toques, el temple en los engaños y hasta en la voz para torear; las zapatillas bien asentadas, erguida la figura y laxas las muñecas para despedir la embestida de los dos toros en suerte que terminaron por basar sus acometidas en la bravura de su esencia. La plaza crujió, una pena que el aficionado no haya respondido a dos buenos carteles. Para que regrese la gente se necesita lo que vivimos el domingo, toros embistiendo y toreros toreando.

Consolidación absoluta de Fermín en la tauromaquia mexicana, debe estar presente en todas las plazas y ferias; Europa es asignatura pendiente, que se aproveche la coyuntura de la sociedad de la familia Chopera con la familia Bailléres en España. La justicia taurina es de buenos profesionales.

Ese mismo día, el tlaxcalteca Sergio Flores estuvo cumbre con el mejor toro de la tarde, maduro, artista y capaz; dos orejas y la consolidación de otro estupendo torero joven mexicano. El hispano José Garrido mostró buen oficio y mejor concepto ante un lote deslucido.

Twitter: @rafaelcue

También te puede interesar:
A seguir soñando
La historia ha comenzado
Llegó la hora