Opinión

Cate de mi corazón

Con la novedad de que los labriegos de Atenco han regresado a las calles. Gil lo leyó but off course, como diría el clásico, en su periódico La Jornada. Integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra de San Salvador Atenco realizaron dos movilizaciones para exigir la anulación de la asamblea ejidal en la que fue autorizado el cambio de uso de suelo. Y con la pena de que en esas acciones expresaron su inconformidad por la construcción del nuevo aeropuerto en la zona de Texcoco, Estado de México.

Gil se frotó los ojos y dijo una original adivinanza: agua pasa por mi casa, cate de mi corazón. ¿Quién es? Muy fácil: Ignacio del Valle y sus amigos Trinidad Ramírez, Bernardino Cruz, David Pájaro. ¡Zapata vive!, grito Gamés en el amplísimo estudio. Oigan esto: “La resistencia en San Salvador Atenco sigue viva y ahora más que nunca defenderemos nuestras tierras e impediremos que el Gobierno Federal se apropie de nuestro patrimonio”. A Gamés le da un tedio indecible la sola idea de ver de nuevo en las calles a los macheteros de Atenco.

¿Qué quieren los labriegos? Ellos quieren vivir en el año 2 Conejo 1 Casa; vivir de la recolección de frutos y realizar sacrificios humanos. Ese es, más o menos, el horizonte de bienestar que busca el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. ¿Cómo la ven? Sin albur.

Protestas

Gil ha recordado que Ignacio del Valle, líder histórico de los macheteros, fue detenido en 2006, cuando la policía recuperó Atenco, y sentenciado a 67 años de prisión por el delito de secuestro. Fue liberado por angas y mangas judiciales. Gil ha recordado que el Frente Popular Francisco Villa y el Movimiento Yo Soy 132 apoyaron los delitos que cometieron los labriegos, o como se llamen. Muy bonita familia. Gamés dijo una rima que le vino a la mente en asociación libre: este era un gato con los pies de trapo y los ojos al revés, ¿quieres que te lo cuente otra vez? A Gamés le gustan las rimas y las canciones infantiles. Al parecer también le gustan las rimas al abogado del Frente, Ricardo Antúnez, quien busca un amparo para desconocer la asamblea ejidal. Gilga observará desde su butaca si la protesta crece hasta formar, como en aquel año, un movimiento de ultras, delincuentes y locos. ¿O qué, no son precisamente eso? Digan si no.

Líderes

En el otro extremo de la vida de los labriegos de Atenco, o lo que sea que sean, ocurren también cosas estrafalarias. Desde hace años, cuando al amplísimo estudio llegaba gratuitamente la revista Líderes, editada por los hermanos Ferráez, Gamés caminaba sobre la duela de cedro blanco, buscaba el cesto y directo a la basura. La idea de que hay un grupo de seres influyentes superiores a los mortales por la gracia del cretinismo ufano, le parece a Gilga una impostura de las grandes.

Gamés pensó que ningún personaje de la vida pública tomaría en serio esa revista. Hélas, Gil no cesa de equivocarse. Ahora no sólo hay una revista sino una comida anual de los 300 líderes más influyentes; y no sólo eso, sino que el presidente Peña Nieto asistió a la reunión. No somos nada.

Gil lo leyó en su periódico La Razón. Sólo faltó que los líderes cantaran We are the champion of the world. Hubo un tiempo racista en el cual se hablaba de las 400 mejores familias de México; ahora ha llegado el momento de celebrar a los 300 líderes más influyentes del país. Si no invitaron a Oribe el Cepillo Peralta, la lista simplemente estará incompleta; y, desde luego, el inmortal Chabelo no podría faltar; la lideresa eterna, Elba Esther Gordillo, no llegó por alguna razón de peso, piso y paso. Es que de veras, qué ganas de darle vuelta a la matraca. En fon.

La máxima de Anatole France espetó dentro del ático de las frases célebres: “Sin mentiras, la humanidad moriría de desesperación y aburrimiento”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX