Opinión

Castella, el francés que salvó la tarde

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Toros

Las crónicas y la literatura han hablado del francés Sebastián Castella, triunfador de la octava corrida de la Temporada Grande en la Plaza México, como un torero introvertido y solitario, al que no le gusta ser noticia más allá de los ruedos. Así define Lucas Pérez en su libro 300 Anécdotas Taurinas a quien ayer se alzó como el salvador de una tarde fría y con viento, en la que los toros de la ganadería queretana de Xajay poco se prestaron para el lucimiento.

Un cartel compuesto por el rejoneador Jorge Hernández Gárate y los matadores Eulalio López El Zotoluco, Sebastián Castella y Diego Silveti auguraba una gran tarde de toros. Pese a su buena presencia, el encierro de Xajay no tuvo las características de esa ganadería mexicana que ha acompañado a muchos coletas en sus triunfos.

Castella, torero fino y erguido, dibujó una faena muy completa ante un astado que se quedaba corto en su recorrido y que dificultó la labor del francés. Derechazos largos y profundos, adosados por dosantinas y martinetes, completaron la lidia en la que se impuso la clase y el dominio de la técnica. Una estocada hasta el fondo, ciertamente trasera, fue suficiente para que el toro doblara de inmediato y que el público exigiera que se le otorgara la única oreja de la tarde.

El guanajuatense Diego Silveti corrió con la mejor de las suertes en el sorteo y lidió, en su primer ejemplar, el mejor toro de la tarde, un astado cuya embestida descompuesta dificultó una faena en la que se lograron tandas de derechazos que destacaron por su suavidad y temple. Una buena estocada le permitió saludar desde el tercio, confirmando de esta forma el buen ambiente que el matador mantiene en la Plaza México.

En su segunda actuación en lo que va de la temporada, El Zotoluco no logró imponer el cúmulo de experiencia que le han dado casi treinta años de alternativa frente a dos toros de Xajay inciertos y de embestida descompuesta. Acostumbrado a ver en él a un torero que se caracteriza por su dominio ante cualquier circunstancia, el público de la Plaza México deberá esperar una tarde más para refrendar que el matador originario de Azcapotzalco se mantiene como una de las grandes figuras a nivel nacional.

Tercera generación de rejoneadores, Jorge Hernández Gárate tuvo una destacada actuación al verse como un caballista serio y con una propuesta taurina bien estructurada. Un par de banderillas a dos manos en todo lo alto fue el sello de una faena que se caracterizó por el buen dominio de la técnica, que se vio empañada por fallas con el rejón de muerte.

En el callejón de la Plaza México estuvo, como siempre, muy al pendiente al doctor Rafael Vázquez Bayod, quien, junto con todo un equipo de especialistas, se encarga de la atención médica en caso de cualquier tipo de percance. Mención aparte merece el servicio que ofrece este militar, reconocido ortopedista a nivel internacional.

Vázquez Bayod encabeza a un grupo de especialistas entre los que se encuentran anestesiólogos, paramédicos, traumatólogos y cirujanos vasculares. Entre estos últimos se encuentra el doctor Isidro Barrios Cedrún, destacado médico que ha salvado la vida de muchos matadores en situaciones de extrema gravedad por las lesiones que en ocasiones provoca el asta de toro en arterias vitales como la safena o la femoral, cuya falta de atención oportuna puede provocar la muerte en cuestión de minutos.

El equipo médico de la Plaza México cuenta con la capacitación suficiente para una pronta atención en caso de percance. En los últimos años se han desarrollado protocolos de asistencia y pronta reacción. Los distintos programas de cooperación entre los ejércitos de México y Estados Unidos permitieron a Vázquez Bayod introducir a nuestro país uno de los sistemas más avanzados para la atención en caso de incidente traumatológico, el ATLS (Advanced Trauma Life Support), utilizado por las fuerzas armadas norteamericanas en el marco de sus operativos.

No obstante, las condiciones de la Unidad de Trauma de la Plaza México no son del todo aptas para intervenciones quirúrgicas. Estas sólo se practican en casos de severa urgencia, ya que esta sala de atención médica no cuenta con las garantías de higiene suficientes. Hoy, el Coso de Insurgentes cuenta con un equipo médico de primer nivel que da las mejores garantías de atención a quienes acuden a él, dentro y fuera de la Plaza. A todos ellos, en particular al doctor Barrios Cedrún, el mayor de los agradecimientos.

Soy Juan de la Lidia. Nos vemos en los tendidos…

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