Opinión

Castañeda le pone el cascabel al gato

 
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Castañeda. (http://www.megustaleer.com/libro/solo-asi-por-una-agenda-ciudadana-independiente/MX13286)

El proceso electoral de 2018 debe ser un referéndum en contra de la partidocracia.

Así como en la elección del 2000 se logró que la elección fuera en torno a sacar al PRI de Los Pinos, en los próximos comicios presidenciales un candidato ciudadano, con una plataforma programática ambiciosa en cuanto a temas de justicia, deberá impulsar una campaña para destronar a los partidos que, por no ser ajenos a esos problemas, no podrán combatir la corrupción, ni castigar las violaciones de los derechos humanos, ni defender los derechos de los consumidores frente a grandes corporativos.

Este es el apretado resumen del libro Sólo así: por una agenda ciudadana independiente (Random House), de Jorge G. Castañeda, politólogo y político que con este documento lanza la idea de que sólo debe haber un candidato independiente, y que, sobre todas las cosas, aquellos que simpatizan con la idea de la vía ciudadana no se deben permitir un error: Dejar que AMLO se convierta en el candidato antisistema. Castañeda dedica largas líneas a recordar que el tabasqueño es 100 por ciento un miembro de la partidocracia que intenta engañar diciéndose diferente a los actuales partidos.

El libro, breve ensayo, ágil y de tono apasionado, está dividido en tres capítulos.

El primero analiza las causas de lo que considera que ha sido ya, cuando faltan casi tres años para concluir, el fracaso de Peña Nieto en la presidencia.

El segundo detalla la agenda ciudadana que debería ser la plataforma de un candidato independiente.

Y en el tercero aborda el mecanismo para ir construyendo esa candidatura.

Según Castañeda, Peña no pudo avanzar más porque paga los costos de dos pactos: el Pacto por México, que hizo que el PRI no avanzara con su socio natural –el PAN– en una reforma fiscal más congruente (IVA a alimentos), lo que podría haber dado al gobierno más recursos; y un supuesto pacto entre Peña Nieto y Calderón, dos hijos puros de la partidocracia, para que el actual presidente no investigara a su antecesor en temas de corrupción y violación de los derechos humanos.

A cambio, Calderón habría ayudado a que Josefina Vázquez Mota tuviera una mala campaña.

Esas dos alianzas, aunada a una política de rodearse primordialmente de colaboradores que conocía desde sus tiempos como gobernador del Estado de México lastraron, según Castañeda, a Peña Nieto.

El autor argumenta que los candidatos de los partidos no podrán ofrecer nada sustancial en términos de justicia en 2018. Ni en derechos humanos –“son demasiado presos de su pasado. Sólo la exterioridad a la clase política permite asumir el compromiso o darle relevancia al tema”–; lo mismo en cuanto al combate a la corrupción –ahí “se verá quién se encuentra dispuesto a asumir una agenda de esta índole y a desnudarse por completo ante la mirada ciudadana”–; y tampoco en cuanto a la defensa de los derechos del consumidor: “nuestro atraso en la materia es patente y patético. Sólo una candidatura sin partido es susceptible de asumir esta causa: implica combatir a los proveedores públicos y privados de pésimos servicios y bienes defectuosos. ¿A poco se atreven el PRI, PAN, PRD o Morena?”.

Castañeda, quien no se descarta como posible candidato ciudadano a la presidencia, concluye que hay que conjurar el peligro de la fragmentación ciudadana, rechazar a todos los partidos (sobre todo a AMLO), y entusiasmar a una sociedad cansada de los mismos de siempre.

De lo contrario, asegura, estaríamos ante “el triunfo y la ratificación de la partidocracia, y la permanencia en el poder de la mediocridad”.

Twitter: @SalCamarena

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