Opinión

Casinos, ¿estrategia electoral?

Desde hace tres semanas hay una embestida del gobierno federal en contra de Juan José Rojas Cardona, el llamado “el zar de los casinos”. A mediados de mayo, la Secretaría de Gobernación le revocó el permiso para operar 50 de las casas de juego que le otorgaron gobiernos panistas. Rojas Cardona, afirman quienes lo conocen, estaba muy molesto, pero no tanto con el gobierno federal, sino con varios líderes del PAN, entre ellos Gustavo Madero, porque siente que en sus negociaciones políticas con el gobierno de Enrique Peña Nieto, no lo cuidó. Rojas Cardona no es un simple empresario del juego, sino uno de los financieros del PAN a quien están acosando las autoridades en lo que apunta a una estrategia para cortar las fuentes de financiamiento electoral azul.

La escalada en su contra creció esta semana, cuando grabaciones y videos ilegalmente realizados terminaron en las primeras planas de los periódicos de la ciudad de México, con el subtexto de impunidad y corrupción. Las publicaciones en la prensa ampliaron el alcance de la denuncia hacia el Poder Judicial, al señalar al magistrado Mario Alberto Prado, de haberse beneficiado de los favores de Rojas Cardona a cambio de apoyos en el Poder Judicial. Prado, muy cercano al exprocurador del presidente Fox y actual miembro del Consejo de la Judicatura, Daniel Cabeza de Vaca, ya es investigado para determinar si incurrió en irregularidades o violaciones en su relación con la gente de Rojas Cardona.

El tema del “zar de los casinos” rebasa por mucho el ámbito del juego, y como desde hace 16 meses cuando los panistas no se aguantaron entre sí y comenzaron a acusarse mutuamente de haber lucrado con las casas de juego, se mezcla con la política. El corazón se encuentra en Nuevo León, su centro de operaciones, en donde está su santuario político, provisto por la alcaldesa Margarita Arellanes, y el presidente municipal de San Nicolás, Pedro Salgado Almaguer.

Rojas Cardona, que vive desde hace casi 15 años en Chicago, llegó al PAN de la mano de Rubén Mendoza Ayala, cuando el excandidato frustrado al gobierno del Estado de México era alcalde de Tlalnepantla. Panistas que conocen la forma como se vinculó a las estructuras de poder del partido, recuerdan que ofrecía respaldos económicos en las campañas a cambio de beneficios para sus negocios. En las dos administraciones panistas sus casinos se expandieron sin enfrentar problemas, hasta que vino el cambio de gobierno por uno priista, cuando comenzaron sus penas.

El “zar de los casinos” operaba políticamente a través de su financiero y viejo amigo, Anuar Muñoz, con quien compartió un penthouse en la calle de Esopo, en la zona de Polanco en la ciudad de México, es un edificio donde diputados y senadores panistas acostumbran vivir mientras dura su cargo. De acuerdo con los panistas, Rojas Cardona y Muñoz pagaron las campañas de Madero para la presidencia del PAN, y para las gubernaturas de Guillermo Anaya –que es compadre de Calderón– en Coahuila, Rodolfo Dorador –que sirve de francotirador del mismo Madero–, en Durango, y la de Jorge Villalobos, vicecoordinador de la bancada del PAN en el Congreso, y principal ariete de Madero en el Congreso. En Nuevo León, donde nace su influencia política, pagaron las campañas de la alcaldesa Arellanes, a quien buscan convertir en gobernadora en las elecciones estatales del próximo año, y de Salgado, que fue coordinador estatal de la campaña presidencial de Felipe Calderón.

Rojas Cardona y Muñoz construyeron una empresa de relaciones públicas y promotora de eventos para operar los asuntos políticos-electorales, Tango Media, que dejaron bajo la responsabilidad de José Serrano, panista de toda la vida, y su segundo Iván García Téllez, quien es el asesor de imagen de Arellanes, y quien maneja la red política del “zar de los casinos”. A través de Tango Media se organizaban eventos musicales durante las campañas y se pagaba la propaganda exterior. Una de las campañas que recibieron sus recursos fue la presidencial de Felipe Calderón en 2006, por intermediación de Muñoz y Ulises Ramírez, sucesor de Mendoza Ayala, que estaba vinculado al jefe de esa campaña, Juan Camilo Mouriño. También proporcionaron aviones para que pudieran viajar los líderes panistas, entre los que estaba Madero.

Esa estrecha relación con Madero es lo que resiente Rojas Cardona como abandono, pero no deja ver ninguna intención de hablar públicamente de ello. En realidad no podría, por el volumen de información que tiene sobre todo lo que ayudó a los panistas durante tantos años, que podría revertírsele. Está atrapado en esta embestida federal, sin muchos espacios para moverse. La distancia que ha puesto Madero de él parece control de daños para evitar que lo salpiquen en esta nueva dinámica de lucha por el poder, donde el gobierno federal parece estar buscando cómo cortar todas las fuentes de financiamiento electoral del PAN. Los casinos serían el segundo negocio sobre el que tratan de cerrar las llaves del dinero este año. El anterior es Oceanografía.