Opinión

Casas y más casas; este
gobierno no es normal

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Miguel Ángel Osorio Chong

De alguna manera ya lo sabíamos, pero no podemos darnos el lujo de perder la capacidad para el asombro. El secreto a voces que corría era uno que señalaba que “había más casas”, y que entre esas alguna de Miguel Ángel Osorio Chong. Esta semana una investigación de la revista Proceso da pistas sobre un par de “casas” más, en las que en efecto está involucrado el secretario de Gobernación.

Vale la pena leer el reportaje de Jesusa Cervantes y Santiago Igartúa. El hallazgo periodístico corre en dos vías.

La primera: Proceso muestra cómo el funcionario encargado de la gobernabilidad habita y estaría en trámites para comprar, a través de su esposa, una mansión propiedad de un contratista que floreció cuando Osorio Chong fue gobernante de Hidalgo, contratista que –siempre según la revista– debutó como constructor de obras para el gobierno federal en esta administración. Se revela además cómo el hoy secretario de Gobernación y su familia vivieron casi tres años en otra propiedad, en Bosques de las Lomas, que también pertenece a ese contratista, de nombre Carlos Aniano Sosa Velasco. Osorio Chong, según el texto, todavía usa eventualmente ese otro inmueble.

La segunda vía del reportaje es igualmente reveladora: En el intento de rastrear quién es este empresario hidalguense, Proceso da cuenta de lo tortuoso que fue dar con una empresa que a pesar de haberse convertido en una importante proveedora de servicios gubernamentales –en Hidalgo tuvo contratos por 531 millones, y en esta administración lleva otros por 881 millones– tiene domicilios equivocados o propios de un changarrito. La sospecha en torno al opaco actuar del empresario la pagará Osorio Chong y, por supuesto, el presidente Enrique Peña Nieto.

Porque no estamos ante un escándalo más. Tenemos que hacer un esfuerzo para evitar el acostumbrarnos a lo que no es normal. No es normal la 'casa blanca' de los Peña-Rivera construida y vendida a plazos por un contratista, ni que el mexiquense usara antes y después de la campaña otra casa en Las Lomas del mismo contratista; ni es normal que el hoy presidente haya comprado a otro contratista la casa de Ixtapan de la Sal. Tampoco es normal que el secretario de Hacienda, Luis Videgaray haya recibido trato preferencial del contratista del Estado de México y del gobierno federal que le vendió su casa de Malinalco, y con quien actualmente tiene una relación inmobiliaria, pues le renta un jardín. Y no es normal –por supuesto– que ellos lo vean como normal.

Cuando en enero de 2013 se dieron a conocer las declaraciones patrimoniales de los colaboradores de Peña Nieto, Osorio Chong destacó porque declaró tener sólo cuatro terrenos y un palco en el estadio del Pachuca. Era increíble: un político de ese nivel y sin casa. Hoy sabemos la explicación de ello y es igualmente increíble: por entonces vivía en la nada modesta residencia de un contratista paisano suyo. Ayer, al “aclarar” lo publicado por Proceso, Osorio confirmó que Sosa Velasco es su casero. Secretario, esa relación no es normal.

El eje Toluca-Pachuca que nos gobierna tiene muchas explicaciones que dar. Que no se equivoquen pensando que estamos ante una raya más al tigre; que no vayan a hacer el mal cálculo de pensar que en la ciudadanía ya no queda espacio para la indignación. De cometer ese error, sólo hay una cosa cierta, la temporada de las casas seguirá, a la par de su desprestigio, que hoy alcanza al secretario de Gobernación, quien es también el funcionario encargado de la legalidad.

Este gobierno no es normal.

Twitter: @SalCamarena

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