Opinión

Carstens, vigilante
del petróleo

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Agustín Carstens

Davos.– Nada parece alterar a Agustín Carstens, el gobernador del Banco de México. Y qué bueno que así sea, porque para como están las cosas –volatilidad, relajamiento cuantitativo europeo, deflación en países desarrollados, crecimiento escaso–, lo que más necesitamos en México es ese permanente aplomo de Agustín. Firme.

¿Cuáles son los riesgos más importantes para la economía mexicana a lo largo de 2015?, le pregunto, mientras cae nieve en los Alpes suizos. No duda en responder que el precio del petróleo, pues su abaratamiento podría suponer un ajuste a las finanzas públicas si permanece hasta 2016 en los niveles bajos en los que se encuentra.

¿Ajustes que se pueden traducir en una desaceleración para nuestra economía?, insisto. “Pues ojalá no sea el caso”, responde, sin descartar por completo esa posibilidad.

Es curioso, pero estamos a finales de enero de 2015 y pareciera que ya se estuviese terminando el año, porque prácticamente todo mundo está preocupado por el riesgo que implica que lleguemos a 2016 con el barril en niveles de 40 dólares o menos. Esta es una escena peculiar, en la que la gente habla de los problemas de enero… pero del próximo año.

Dice Agustín Carstens que el peso mexicano está bien cuidado por parte del instituto central que encabeza, y que el solo anuncio de los mecanismos de subastas para intervenir el mercado cambiario fue suficiente para enviar señales de la fortaleza de nuestra moneda. De pronto en la conversación menciona las “presiones inflacionarias” que podrían resultar de tanta volatilidad. ¿Si las hay, entonces?, le pregunto. “Bueno, no las hemos visto” hasta el momento, ataja.

Le pregunté al banquero si le hubiese gustado que el dato reportado de inflación anualizado para la primera quincena de enero hubiera llegado 15 días antes, debido a que fue de 3.08 por ciento, mucho menor al 4.08 por ciento con el que cerramos 2014. Responde que en realidad eso habría sido imposible, porque el año pasado experimentamos el ajuste que implicó la reforma fiscal, y eso fue lo que empujó la inflación al alza. Agustín acentúa también que el dato de la primera quincena de enero se vio influido por la disminución en el precio de la telefonía, porque la larga distancia ya no cuesta como antes.

Le digo a Agustín que mucha gente en foros como el WEF se pregunta si buscará posiciones internacionales cuando termine su mandato en Banxico. “Habrá que ver si se abren esas oportunidades”, me dice, y afirma que le preocupa que Estados Unidos no haya flexibilizado su postura en relación con la voz y el voto de países como el nuestro, lo que hace que sigamos siendo minimizados en las principales instituciones financieras internacionales.

Twitter: @SOYCarlosMota

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