Opinión

Cáncer

 
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cáncer

Ayer finalizó en Copenhague, Dinamarca, el Congreso Anual de la European Society for Medical Oncology. Es uno de los congresos más esperados por los avances que los científicos presentan en relación a la lucha contra el cáncer.

Una de las investigaciones más esperadas fue la que presentaría el laboratorio Bristol Myers —que en México encabeza Sandra Ramírez— sobre un medicamento llamado Opdivo, que trataría cáncer de pulmón en sus últimas etapas. Pues bien, el resultado fue negativo, y Bristol Myers tuvo que comunicarlo, con lo que la esperanza se difuminó, borrando al alimón una millonada de dinero en valor de capitalización de la empresa, que perdía alrededor de diez por ciento ayer al mediodía en la bolsa.

Una suerte muy distinta fue la de Merck (Merck, Sharp & Dohme), que presentó sólidos resultados de sus investigaciones para un medicamento llamado Keytruda, afirmando que este fármaco “demostró superioridad en supervivencia a los dieciocho meses, y comparado contra tratamientos estándares de quimioterapia en pacientes con cáncer de células no equeñas de pulmón metastásicas”. La investigación de Merck también arrojó que la calidad de vida de los pacientes tratados con Keytruda tenía resultados positivos.

En México el cáncer está cobrando muchas vidas, con más de 78 mil muertes registradas por año recientemente, y con ciertos tipos de cáncer prevenible apenas entrando a la conciencia de la sociedad. El cáncer es un problema de salud pública y la tercera causa de muerte en el país después de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. El cáncer de mama, por ejemplo, es una preocupación muy vigente este mes de octubre, que se usa para recordar la urgencia de la evaluación clínica al respecto. Algunos datos apuntan a que una de cada ocho mujeres padecerá alguna manifestación de cáncer de mama en México en algún momento de su vida.

El cáncer genera expresiones humanas peculiares que usualmente no vemos en otros contextos. Un caso es el de la anciana Norma Bauerschmidt, de 90 años, que murió hace 11 días después de recorrer Estados Unidos con su perro en un auto tras enterarse que tenía cáncer en el útero y negarse a las quimioterapias. Otro caso es el de un niño español de nombre Adrián, que padece Sarcoma de Ewing, y que ha expresado su enorme deseo de convertirse en torero, para encontrar dos cosas: el apoyo de diestros como Enrique Ponce o Rafaelillo; y el odio de los detractores de la tauromaquia, como la señora Aizpea Etxezarraga, que tuiteó: “Que se muera, que se muera ya. Un niño enfermo que quiere curarse para matar herbívoros inocentes y sanos que también quieren vivir. Anda yaaaaa! Adrián, vas a morir”. En este caso parece que el cáncer es ella.

Twitter: @SOYCarlosMota

Correo: motacarlos100@gmail.com

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