Opinión

Cambio de lógica

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 [Bloomberg] Los ingresos de los mexicanos alcanzaron para 14.17 días, .42 días más que en febrero. 

Fue un error creer que se podía construir un sistema de bienestar social alrededor del empleo. Lo fue porque el empleo es una relación de producción transitoria. No existía (de forma relevante) antes del siglo XIX, y ahora está en proceso de desaparición. Pero esto no significa que no se pueda construir una sociedad exitosa, con personas con vida plena. Algunas ideas, no dirigidas a México, sino al cambio global de sistema:

Primero, creo que hay que separar las prestaciones de los empleos. Podemos tener organizaciones (públicas, privadas, sin lucro) que ofrezcan las prestaciones a las personas, que podrían adquirir las más convenientes. Sin duda es necesario tener regulaciones claras en esto, para evitar costos excesivos como en el sistema de salud estadounidense, por ejemplo.

Segundo, hay que olvidarse de empleos de 40 horas. Sólo en algunos servicios es recomendable este tipo de empleo, y no son los servicios que mejor pagan, por cierto. No propongo que cada quien trabaje cuando quiera, sino sólo considerar otras formas de arreglo productivo, que pueden ser mucho más útiles para diferentes tipos de actividad económica.

Tercero, hay que presionar mucho más al sistema financiero para que compita, y esto puede hacerse a través de las telecomunicaciones. La desaparición del efectivo puede ser una ganancia adicional en el proceso.

Cuarto, el eje del crecimiento económico en las siguientes décadas estará en los servicios especializados. Por volumen, en educación, salud y seguridad; por dinámica, también en salud, finanzas, comercio, y profesionales. Restringir algunos de estos servicios al control del gobierno puede hacerlos menos flexibles y también complicar excesivamente las finanzas públicas.

En suma: empleos sin límite de tiempo y sin prestaciones asociadas, sistema financiero más competitivo, servicios profesionales más ágiles. Pero, claro, esto va contra lo aprendido durante el siglo XX. Por ejemplo, me dirán que lo que propongo es acabar con el bienestar de los trabajadores, y con el sentido de los sindicatos. Lo segundo sí, lo primero no. Los sindicatos tenían sentido en la economía industrial, y fueron útiles. Pero han ido desapareciendo junto con el empleo industrial. Ahora prácticamente sólo existen en servicios que otorga el gobierno, y ahí son nefastos. No es fácil medir la productividad en esos servicios, y dura más la dirigencia sindical que el gabinete, de forma que acaban secuestrando a las secretarías y saqueando el presupuesto.

Pero si ve usted las economías, notará que la mayoría de la población no es parte de un sindicato, ni tiene un empleo estable, ni nada parecido. Así que ya es momento de olvidarse de lo que antes funcionó y construir algo que pueda funcionar de aquí en adelante. Por otra parte, disociar empleo de prestaciones no implica abandonar a nadie.

Es más bien liberar a cada uno de comprar lo que guste, en donde le parezca. Hay un trabajo determinante para el gobierno, regular la oferta de esas prestaciones: quién y cómo puede ofrecer servicios de salud, qué puede incluir un seguro de gastos médicos, cómo deben ser los planes de ahorro a largo plazo. Nada del otro mundo. Ya está en proceso en muchos países, así que es sólo reconocer y acelerar su uso.

Creo que ideas como éstas pueden reducir significativamente la angustia que hoy vivimos. Hay millones de personas que venden su trabajo sin pasar por horarios ni empresas establecidas. Y no me refiero a informales únicamente. Ni a profesionistas nada más. Creo que así como discuten drogas y comportamientos sexuales, podrían ir abriendo su mente a otras formas sociales y económicas. No les hará daño.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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