Opinión

Cambio climático
y seguridad

 
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El plan busca recortar las emisiones de dióxido de carbono del sector eléctrico un 32 por ciento en 2030 respecto a los niveles de 2005. (AP)

Horas después de haber concluido la negociación de la COP21, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, públicamente calificó el acuerdo como: “esto es enorme. Casi todos los países del mundo acaban de firmar el Acuerdo de París sobre cambio climático, gracias al liderazgo de Estados Unidos”. Tras dos semanas de discusión y debates, el acuerdo fue firmado por 195 naciones. La Casa Blanca considera que es el acuerdo más ambicioso de la historia, ya que “establece un marco duradero para reducir las emisiones globales de gases de invernadero”, dijo Obama.

¡Órale! Considerando que Estados Unidos era uno de los países industrializados que en las últimas negociaciones había puesto piedras en el camino, algunos podrían calificar los comentarios del presidente estadounidense como hipócritas. Pero considerando el cambio dramático en política exterior que dio Estados Unidos en la administración de este presidente, probablemente Obama sí merecía ponerse públicamente algunas medallitas, aunque muchos dirían que eran medallitas ajenas.

Y tal vez, por fin, este presidente entendió lo que estaba en juego y la amenaza que representa el fenómeno del cambio climático, y dio un paso fundamental para asegurar que gobiernos venideros le den la importancia que se merece este tema. A principios de agosto de este año, Barack Obama dijo que no hay mayor amenaza para las futuras generaciones que el cambio climático, que incluso amenaza la seguridad nacional estadounidense.

Por eso el Departamento de Defensa de Estados Unidos, cuya sede es el Pentágono, señaló en un documento publicado en junio de este año que el cambio climático plantea “riesgos inmediatos” para la seguridad nacional y reconoce que este fenómeno tendrá un amplio y costoso impacto en la forma en la que la primera potencia militar del mundo lleva a cabo sus operaciones. El reporte señaló que este fenómeno es causante de un aumento de los riesgos de terrorismo, enfermedades infecciosas, pobreza global, escasez de alimentos y crisis humanitarias.

La investigación establece una hoja de ruta de cómo los militares tendrán que adaptarse, entre las posibles consecuencias, a la subida del nivel del mar, tormentas más violentas y sequías generalizadas.

Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, aseguró sobre este informe que “no hay duda de que el cambio climático descontrolado amenaza la seguridad nacional de muchos países y en general la estabilidad mundial”.

México se encuentra en la región de AL, que es responsable de sólo 10 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero especialistas han subrayado que México, por sí mismo, es responsable de producir 1.4 por ciento de las emisiones en el mundo. Muchas zonas de la región, entre ellas México, son vulnerables a un mundo en proceso de calentamiento.

El pacto de París señala que antes de 2025 los países deberán acordar una meta de al menos 100 mil millones de dólares anuales que los países ricos proveerán a los más pobres en su lucha contra el cambio climático. Algunos países de América Latina podrían recibir dinero de un Fondo del Clima. Además, señala que los países firmantes se comprometen a “hacer esfuerzos” por limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados.

La manera en que el acuerdo de la COP21 afectará a México se verá en el futuro de la economía al buscar reducir el uso de energía fósil, es decir, el petróleo, ya que uno de los objetivos del acuerdo es evitar el uso de petróleo, gas y carbón. Pero si hay un país que sufrirá si no se reduce la emisión de carbonos es México, ya que estudios señalan que 96.9 por ciento del territorio nacional es susceptible de sentir algún impacto en los años venideros: se podría reducir en una tercera parte el área total de cultivo de maíz; los ecosistemas forestales, ya que 50 por ciento de la vegetación del país podría sufrir de modificaciones, ya hemos visto sus efectos tanto con el aumento en la fuerza de los huracanes en estos últimos años. En el otro extremo están las sequías en el norte del país por las modificaciones de los patrones de flujo de agua y aire. Todos estos fenómenos podrían ser amenazas a la seguridad del país.

El gobierno de México desde hace casi una década ha tomado una posición firme en contra del cambio climático y frecuentemente. Me sorprendió que el presidente Enrique Peña Nieto y su secretario de la Semarnat no aprovecharon para también ponerse medallitas –en este caso merecidas– por lo que han hecho este gobierno y el país.

Ahora, la pregunta es: ¿qué sigue?

Twitter: @Amsalazar

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