Opinión

Calderón y la ruptura que viene

Con la advertencia lanzada por el expresidente Calderón en la entrevista con EL FINANCIERO, el PAN está ante el horizonte de una ruptura anunciada.

O el grupo calderonista (o como se le quiera llamar) recupera el PAN, o habrá una división después de las elecciones de junio próximo. Y como no lo van a recuperar, entonces ese partido se va a romper.

Quien conozca a Calderón sabe que no está “blofeando” con la ruptura para negociar posiciones con el ala hegemónica en los órganos de dirección de su partido. No es un político de alardes. Lo dice en serio.
La disyuntiva en el corto plazo para los panistas es quién se queda con el partido. O predominan los maderistas o lo toman los calderonistas (o como se les quiera llamar). Así de maniquea es la situación. Todo o nada.

Justo ahora, cuando el PAN está a escasos cuatro puntos del PRI según la encuesta Parametría-EL FINANCIERO, queda sobre la mesa la advertencia del expresidente de la República de que “habrá que pensar seriamente en crear otra opción política”.

Un partido dividido no gana elecciones, aleja al electorado. Los pleitos internos ahuyentan a la ciudadanía. Son malas noticias para el PAN y para la democracia mexicana.

El país necesita un partido como Acción Nacional, que sea capaz de aglutinar al electorado democrático como alternativa al populismo autoritario. Ya jugó ese papel en 2006 y podría ser necesario nuevamente en 2018.

Sin embargo ese partido, hoy, no existe, dice Felipe Calderón en la entrevista de Enrique Quintana celebrada en Davos.

Para Calderón la dirigencia del PAN ha arruinado a ese partido como alternativa, pues se encuentra al servicio de intereses de grupo: “le cerró las puertas a los ciudadanos”.

Fue lapidario, o claridoso, al hablar del “nivel de corrupción que hay en el PAN”.

Sin embargo, la pregunta surge de manera inmediata ante el señalamiento del exmandatario: ¿cuándo se corrompió el PAN? ¿Cuando fue gobierno? ¿O se corrompió ahora que dejó el gobierno?

Visto desde fuera, el PAN se corrompió cuando lo pusieron donde hay, es decir, cuando llegó a administrar los recursos públicos.

Ahí tienen responsabilidad maderistas, foxistas y calderonistas. Y entre ellos debería recaer la tarea de corregir el rumbo para impedir que Acción Nacional se divida. Todos son responsables de la crisis. Entre todos tendrían que salvar al PAN.

Lo que se ve en el horizonte, sin embargo, es la ruptura y no la conciliación.

¿En qué consistiría un arreglo al interior del PAN? En que Madero y su grupo dejaran la presidencia del partido en manos de Margarita Zavala, lo que no va a ocurrir.

Felipe Calderón no está hablando de que quiere un puñado de diputaciones para sus cercanos, sino que ve a los maderistas como sus adversarios, que le han robado el alma al PAN.

Ni Madero va a dar su brazo a torcer, ni Calderón se va a quedar de brazos cruzados.

Sólo con el triunfo del calderonismo (o como se le quiera llamar) se evita la ruptura del PAN.

O con el surgimiento de una tercera figura que aglutine, concilie y sume. Pero Madero no va a ceder, pues consideran que el expresidente y sus cercanos ya tuvieron su oportunidad y pesan muy poco al interior del PAN.

Twitter: @PabloHiriart