Opinión

Calderón, lastre (insalvable) de Margarita

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Felipe Calderón, durante el programa de El Financiero-Bloomber, La Silla Roja. (Braulio Tenorio)

En unos cuantos días, Felipe Calderón ha confirmado ser el tema más complejo para las aspiraciones presidenciales de Margarita Zavala, su esposa.

Primero, el expresidente no quiso contenerse ante la declaración del secretario de Gobernación, quien el 8 de marzo criticó el diagnóstico y la estrategia anticrimen del anterior sexenio. El michoacano parecía feliz por la oportunidad mediática que le regaló Miguel Ángel Osorio Chong. En cuestión de horas, salió a refutar al funcionario hidalguense en ese impopular tema que es el de la violencia.

Luego, Calderón fue visto en una fiesta con, entre otros políticos, Carlos Salinas de Gortari. Adversarios de Zavala utilizarán esa reunión como prueba de que ella no representa frescura alguna para una escena política que ha padecido al PRI, al PAN y al PRD, esa troica que desde hace 20 años tiene al país “donde mismo”. Es decir, la inopinada decisión de Felipe de ir a ese convivio se la cobrarán todita a la suspirante.

Finalmente, la semana pasada lanzó un mensaje en Twitter donde mostraba su desprecio tanto por integrantes del Poder Judicial como por los derechos humanos. El mensaje decía “Para un juez siempre será más fácil liberar a delincuentes tras invocar ‘ad nauseam’ derechos humanos, que fajarse para hacer justicia”. Como era de esperarse, el mensaje provocó polémica y a Calderón no se le ocurrió mejor cosa que borrar su tuit, con lo que garantizó mayor irritación.

Dado que Margarita Zavala y Calderón son políticos natos, de tiempo completo y nada improvisados, caben dos preguntas que encierran la misma duda: estos episodios ¿demuestran que Calderón se le salió del huacal a Margarita? ¿O prueban que la expareja presidencial se plantea la elección de 2018 como la posibilidad del retorno del calderonismo?

Recientes encuestas ponen en un lugar destacado a Margarita Zavala. Es la figura panista más conocida, y reconocida, de entre la flaca caballada panista. Ella, por su parte, ha dicho que irá tras la candidatura presidencial con o sin el acompañamiento de Acción Nacional, el partido al que quiso ingresar hace tres décadas, incluso antes de conocer a Calderón.

Felipe Calderón, persona y político, no se entiende sin Margarita. ¿Se puede decir lo contrario? Sin meternos en el plano personal, no es descabellada la idea de que Margarita Zavala –la política– sí pudiera entenderse sin la figura de Calderón.

Además, Margarita tiene todo el derecho a no ser juzgada por las cosas que hizo o dejó de hacer su marido en Los Pinos. Sin embargo, ese derecho será políticamente redituable si a la brevedad Zavala pone frente a la ciudadanía dos cosas: su propia versión de lo que fue el sexenio calderonista –su balance al respecto, pues–, y sus ideas de lo que se tiene que hacer en México para trascender la corrupción
–presente en los sexenios panistas y priistas–, la violencia y las violaciones a los derechos humanos –presente en los sexenios panistas y priistas–, la desigualdad –presente en…

De lo contrario, y ante la hiperactividad política e incontinencia verbal de su marido, sólo restaría concluir que lo que Margarita está planteando es el retorno a la presidencia de la República de un proyecto conyugal.

Si esa idea se instala, si al correr de los meses el proyecto político de Margarita no se entiende sin el protagonismo de Calderón, la oportunidad de Zavala de crecer resultará lastrada por tantos capítulos no aclarados del sexenio anterior.

Si Margarita quiere volar en sus aspiraciones, llegó el tiempo de que le diga a su marido: no me ayudes, compadre.

​Twitter: @SalCamarena

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