Opinión

Caballada 2018: estas cuadras ya las vimos (demasiado)

  
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Zavala y Osorio. (Especial)

Una mala noticia recorre México: llegó la temporada del 'tapado' y los protagonistas del mismo son representantes de la política que ha sido incapaz, por décadas, de traer a la mesa ideas perdurables, poderosas, revolucionarias o, mínimamente, eficaces.

Aquí y allá se publican encuestas sobre los punteros de la carrera presidencial y hay de todo, menos novedad.

“Albricias, ha llegado el tiempo de preparar al país para discutir el cambio”, nos insisten los medios con sus encuestas, pero a la palestra saltan los nombres de personajes que, de una forma u otra, han sido parte de la política que nada nuevo ha inventado ni cuando se renovó al sacar al PRI doce años de Los Pinos.

Así que, jóvenes, venga ese entusiasmo pues iremos –todo indica– al 2018 con una caballada donde ya toman sus posiciones en el carril de los tricolores ínclitos personajes de –¡oh sorpresa!– la cuadra hidalguense y la mexiquense. En el de los azules, la señora que no se ha divorciado –políticamente– del señor que recién salió; en el tercer carril un caballo viejo que, bajo los colores de un nuevo establo, va por la doble revancha, y una bola de cuacos que nomás no dan color aunque haya incautos que desde las gradas juran que son ejemplares que pueden hacer la chica.

Del lado del PRI el mejor posicionado puede probar que no crece pero tampoco se amilana: pase lo que pase –fuga del Chapo, matanzas de la Policía Federal, y un largo etcétera– Miguel Ángel Osorio Chong está firme en la punta tricolor. ¡Uy qué emoción!, el máximo operador de nuestra gobernabilidad (es un decir) podría ser el candidato del PRI. Sweet. Y si no fuera Miguel ahí está Eruviel. ¿Cómo dice el dicho? ¿Para los bueyes del jaral los jinetes de allá mismo? Bueno, si no les gustó el actual modelo mexiquense… aquí les traemos otro del otro lado del Edomex: no se fijen si ese desastre estatal se parece demasiado a los resultados a nivel nacional del (fallido) modelo Atlacomulco. Total.

Con renovados bríos, la cuadra azul dice que vuelve por sus fueros, que ahora sí sabrán qué hacer con la presidencia que tuvieron dos sexenios. Margarita Zavala y Ricardo Anaya se disputan el estelar de Acción Nacional. La primera no sabemos bien a bien qué propone distinto a lo actual o a lo actual que es herencia de lo que dejó su marido. Y el segundo desempolvó los viejos trotes de un discurso anticorrupción y, tras un bombardeo mediático, se presenta como una cara nueva de un partido que nunca explicó lo que hizo mal cuando pudieron hacerlo bien. Así que para los que busquen una quiniela donde el cambio nada cambia, ya saben a quién apostarle.

Morena debuta en la competencia con todo, menos frescura. En realidad, en ese carril competirán Andrés contra Andrés. López Obrador jura que ahora sí va la buena, y que todo será mejor si volvemos a discutir cosas que ya no pueden ser: estaríamos mejor con Pemex, salvo que ya no tenemos Pemex; estaríamos mejor sin pobres, salvo que si se pelea para siempre con los empresarios habrá para siempre pobres…

Estaríamos mejor si estuviéramos como en el DF, salvo que en el DF modelos victimistas como el de Ricardo Monreal (Morena) en la Cuauhtémoc hacen temer el peor de los mundos: ineficacia, clientelismo, corrupción, autoritarismo…

Hagan sus apuestas, señoras y señores, ya llegó la carrera presidencial… ¿Cómo? ¿No les entusiasman los nombres? ¿Por? Si son los mismos de siempre. Qué exigentes se me volvieron, caray.

Twitter: @SalCamarena

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