Opinión

Buenos números en lucha antipiratería

Los asuntos que al cierre del año pasado ocuparon la atención pública en materia de procuración de justicia, restaron relevancia a otros que por su cotidianidad y “bajo impacto” transitan temporalmente hacia el territorio del segundo plano. Sin embargo, es claro que fenómenos como la piratería no pueden ni deben ser relegados, por constituirse en puerta de entrada a otras formas de criminalidad y en fuente permanente de sustentación de la informalidad.

De la vorágine de información que sobre la oficina de Murillo Karam se ha generado en este ciclo, vale la pena rescatar un asunto que en un contexto de normalidad sería muy destacable. Se trata del reconocimiento otorgado a la Unidad Antipiratería de la PGR, por iniciativa de la Motion Pictures Association of America (MPA), y que derivó en el premio “Anty-Piracy Latin American Government Leadership Award”, que es un importante reconocimiento a los esfuerzos realizados por México en este rubro.

El objetivo de este premio es reconocer al país que en la región ha mostrado los mejores resultados en la lucha contra la piratería en sus diversas formas. Solo en el sector de las películas, la PGR, a través de la Unidad del fiscal Arturo Ancona logró decomisar más de 8,000 quemadores de BlueRay y DVD´s y más de dos millones de discos en el año 2014. Más allá del número, que desde luego sorprende por su magnitud, lo que destaca es que manda el mensaje de que la impunidad no puede campear en delitos de este tipo. De hecho, siendo la piratería un fenómeno en el que la propia sociedad participa en forma tan directa, es vital redoblar esfuerzos para demostrar que la ley se aplica en forma estricta. La reconstrucción de nuestras formas de civilidad pasan por el respeto al estado de derecho en las manifestaciones más cotidianas de convivencia con la ley y la autoridad, como es precisamente la respuesta ante la presencia de productos ilegales en nuestras calles.

A pesar del desánimo que parece contagiar a muchas de las instancias oficiales cuando algunos de los objetivos institucionales se opacan, resulta imperativo que los temas subyacentes sean atendidos y desahogados, que es ahí, en el día a día, donde se tejen muchas de las historias que nos definen. Podría pensarse que en tiempos en los que asuntos apremiantes ocupan la atención de las instancias de justicia, sobreviene un relajamiento que, a la postre, en delitos como la falsificación y el contrabando, se traducen en territorios cedidos a la delincuencia que es muy difícil recuperar.

La administración de Arturo Ancona al frente de la Unidad Antipiratería ha transitado sin grandes estridencias, pero en la práctica se observa una disciplina y un enfoque que no se habían alcanzado en el pasado, con un número de operativos muy significativo y un manejo técnico de las averiguaciones que ha permitido retomar confianza en la gestión de asuntos en esta importante parte del sistema. Los retos que se tienen enfrente, con un sistema penal radicalmente diverso al que hemos observado por muchas décadas, implica un cambio de cultura que demanda un alto nivel de compromiso. Ojalá hagamos buen uso de los recursos que han probado estar a la altura de los desafíos.

>