Opinión

Buenos indicadores:
Una golondrina no hace verano

 
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Buenos indicadores: una golondrina no hace verano.

Hace algunas semanas, tras la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, se anticipaba que las condiciones económicas del país fueran muy difíciles.

Ese hecho se reflejó en la caída sin precedente del índice de confianza del consumidor en enero, que fue de 16.1 por ciento respecto a diciembre.

Sin embargo, también se reflejaba en las perspectivas sobre el tipo de cambio.

Los datos de la encuesta entre especialistas que elabora el Banco de México referían que el valor del dólar al cierre de 2017 sería de 21.70 pesos.

Los indicadores recientes marcan un importante cambio.

La confianza del consumidor tuvo en febrero el incremento mensual más grande desde que este indicador empezó a calcularse en 2001 y fue de 11.1 por ciento.

Pero no es el único indicador que tuvo buenas cifras en febrero.

Las ventas de autos aumentaron en 6.5 por ciento. Se vendieron casi cinco mil 300 coches adicionales respecto al mismo mes del año previo.

Para la industria automotriz, además, hubo datos positivos en exportaciones, que crecieron en 9.0 por ciento. Así que, en conjunto, la producción de autos creció en 11.1 por ciento.

Ayer mismo, Walmart dio a conocer sus cifras de ventas a febrero. A semanas comparables, el crecimiento fue de 6.4 por ciento.

Considerando una inflación que se espera en 4.8 por ciento, el alza real fue de 1.5 por ciento.

El otro dato relevante que surgió ayer fue una mejor perspectiva para el tipo de cambio.

En la primera subasta de coberturas realizada ayer por el Banco de México, la cotización que se espera para dentro de 360 días es de 20.49 pesos por dólar.

La perspectiva es mejor que la de los especialistas encuestados por el Banxico en febrero, que esperaban un nivel de 21.15 al término de 2017.

La llegada de Trump a la Casa Blanca provocó estrés en los mercados financieros y tensó la relación entre México y Estados Unidos, pero el ánimo ha venido cambiando en las últimas semanas por lo menos en materia económica, que no necesariamente en el terreno migratorio.

Cada vez es más generalizada la percepción de que es factible renegociar el TLCAN sin que haya desproporción entre los posibles costos para algunos sectores con los beneficios que se pudieran obtener para otros.

Y también empieza a generalizarse la idea de que lo más probable es que la falta de consenso en el gabinete de Trump evite la imposición de la tarifa de ajuste fronterizo (BAT) como parte de la reforma fiscal que propondrá.

Los datos de febrero vienen bien, pero estamos lejos de haber abandonado la zona de riesgo.

Hay que estar conscientes de que es factible que vuelva a detonarse la inestabilidad.

Tampoco debemos olvidarnos de los riesgos geopolíticos, que se han acentuado en las últimas semanas.

El hecho de que haya indicadores positivos en los últimos días no puede llevar a tomar decisiones que supongan que el riesgo asociado con Trump ya pasó.

En otras palabras, hay que darle su justa dimensión a los buenos datos que han surgido y recordar el viejo adagio que dice que una golondrina no hace verano.

Twitter: @E_Q_

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